El domingo 25 de mayo a las 07:34 en la intersección de Ave. Rancho Boyeros y Calle 100 abordé el ómnibus no. 62 de la Cooperativa 1 con su nueva modalidad de trabajo. Me llamó la atención ese vehículo limpio, aire acondicionado funcionando, conductor (blanco, delgado, canoso) correctamente vestido, amable en el trato a los pasajeros, música baja y agradable o sin ruidos y sobre todo ningún viajero de pie. Y se me olvidaba algo, su velocidad crucero, la que corresponde a la vía con mucha cortesía. Me pregunté ¿por qué me llamó la atención si así es como debe ser?
Es que ya estamos acostumbrados al vehículo poco limpio, música alta, el conductor o los pasajeros gritando porque nadie lo oye con la música altisonante, muchas veces casi no se puede abordar por la cantidad de viajeros de pie (algo señalado como falta al reglamento que dio inicio a la cooperativa), la competencia por ganar pasajeros y otras faltas que no vale señalar ahora. Evidentemente todo comienza bien hasta que empezamos a entrar en el desorden que todos vemos y conocemos, pero no identificamos como indisciplina social.
Los viajeros de pie, que significa exceso de peso para dicho vehículo, nos trae por consecuencia que durará poco ese transporte y el propio chofer será el primer perjudicado porque no tendrá otro para trabajar y su salario va al piso. Al parecer no hay mucha exigencia en la vía por parte de la Inspección Estatal con el exceso de pasaje. Soy de la opinión que el chofer debe ser el mayor y mejor inspector de ese puesto de trabajo, porque es el primer perjudicado, de no ser así se nos acaba el vehículo, lo que significa uno menos sirviendo a la población.
Al conductor de marras y a todos los que cumplen con su deber, llegue el reconocimiento de muchos pasajeros incluyendo a este lector.
Ernesto Rodríguez Rivera
Mayía Rodríguez no. 708 apto 2
/ Cuervo y Ave. Apóstoles
Los Pinos. Arroyo Naranjo. La Habana



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Jge dijo:
1
27 de junio de 2014
07:17:30
hector dijo:
2
29 de junio de 2014
09:21:43
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