La máxima dirección del país en innumerables ocasiones ha hecho referencia a la necesidad del ahorro como fuente fundamental para el desarrollo del país, pero esta premisa tan importante no puede convertirse en instrumento inadecuado que afecte la calidad en la prestación de los servicios.
Desde hace ya cierto tiempo se vienen implementando medidas, a mi consideración y a la de muchos, incorrectas, en nombre del ahorro, y que lejos de tener un impacto positivo, logran todo lo contrario: malestar en el cliente, malestar en el trabajador, disminución del rendimiento laboral, pérdida o disminución de los clientes, afectación a la salud, etc.
Recientemente visité la tienda La Góndola, ubicada en la calle Dos de Mayo esquina a Río en la ciudad de Matanzas, en horario próximo al mediodía. Al entrar en este recinto me percato del inmenso calor que existía y que una de las dependientes tenía fatiga y dos de sus compañeros le echaban fresco, al acercarme e indagar si había una rotura del acondicionador de aire, me explican que en ese horario se apagaba dicho equipo para ahorrar corriente. Sorprendido les pregunto que si esa situación no la planteaban a su dirección, ya que afectaba a los clientes y fundamentalmente a ellos, que recibían el impacto por un tiempo prolongado, a lo que respondieron la orden era esa y había que cumplirla.
Al solicitar el Libro de Quejas y Sugerencias para plasmar mi inquietud, el trabajador que cumplía las funciones de portero me informa que había sido retirado por la gerente de la tienda ya que estaban esperando una inspección; solicité conversar con ella respecto al problema y recibí como respuesta la no presencia de esta y un pedazo de hoja blanca, mal picada para que escribiera en ella lo que yo quisiera. Jamás pensé recibir mayúsculo maltrato, atropello y falta de respeto ya que todos sus dependientes muestran un trato afable y cordial.
Esta tienda, como la gran mayoría, está acondicionada para un máximo de hermeticidad debido a los equipos acondicionadores de aire, por lo cual carecen de una vía alternativa de ventilación.
Las elevadas temperaturas de casi todo el año; el aire viciado y enrarecido por el dióxido de carbono que expulsamos durante la respiración; el horario de mayor incidencia solar y calor; la alta afluencia de clientes, ya que en ese horario muchas personas que laboran en los centros de trabajo próximos aprovechan el horario de almuerzo para realizar gestiones de compra; el mal olor que se acumula en el interior de la tienda por el sudor de tantas personas; otros malos olores y los propios de los productos que se ofertan, son elementos que al unirse hacen prácticamente insoportable la presencia en la tienda.
Le recuerdo a la dirección de esa entidad y de otras que aplican estas medidas que el primer maltratado es el público interno, sus propios trabajadores, con estas medidas ilógicas y que el dejar de usar un portador energético no es ahorrar, sino dejar de consumir. Ahorrar es hacer uso racional y adecuado de los recursos disponibles y evitar un gasto mayor al consumo necesario.
Espero reflexionen y se tome conciencia del maltrato al que estamos siendo sometidos todos, tanto trabajadores como clientes y que estas prácticas negativas cesen.
Reynaldo J. Alonso Granados
Ave. 10 No. 1516 e/ 15 y 17
Carlos Rojas,
Jovellanos
Matanzas



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Rafale Rodriguez dijo:
1
30 de mayo de 2014
11:00:38
sachiel dijo:
2
30 de mayo de 2014
12:29:37
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