La protección al consumidor no es un invento cubano sino todo un movimiento respaldado en diferentes países por leyes y estructuras gubernamentales que posibilitan el cumplimiento de los derechos del cliente, lo mismo si recibe un servicio que al comprar un producto.
El amparo de esos derechos no es solo desde el punto de vista económico, incluye también la calidad de los productos y servicios. Desdichadamente en nuestro país y más específicamente en la provincia de Granma, donde resido, existen sitios donde los derechos del consumidor son constantemente transgredidos, como es el caso de La Playita en Manzanillo cerca del Monumento La Demajagua, donde decidí pasar en abril un fin de semana con mi esposa embarazada y un par de amigos.
El principal motivo de esta misiva es denunciar el maltrato recibido en esta instalación, por cuanto en la misma no te dan ni los buenos días, ni te explican nada absolutamente de tus deberes y derechos al entrar; te cobran y no te precisan los días a los que tienes derecho, ni que te deben devolver 20 pesos de llave cuando te retires.
Allí no tienen libro de huéspedes, no te hacen un contrato al entrar, ni te dan comprobante; en varias ocasiones la comida tuvo pésima calidad, e incluso el primer día consumimos una carne casi echada a perder, además de cara; la piscina sucia, pues no la lavan, y solamente le cambian el agua, lo cual puede traer graves afectaciones a la salud de las personas que ahí se bañan.
Es visible el contrabando de bocaditos que tienen en el almacén, porque evidentemente no muestran ninguna tablilla de precios, el comedor no tiene la carta del menú y tampoco se especifican los precios de los platos que se ofertan; en mi caso me cobraron dos cabañas por el precio de cien pesos diarios cada una que no tenían ni refrigerador, ni donde sentarse, además el aire acondicionado estaba en ambos casos en mal estado, teniendo en la habitación solamente tres camas personales, cobrándomelas a un precio equivalente al de las otras que sí lo tienen; el director te trata como si estuvieras allí por un favor de él y no como huésped que ha pagado todo; el penúltimo de los días de nuestra estancia en ese sitio, el director manifestó que iba a sacar a todo el mundo porque tenía una visita, e iba a hacer una excepción con nosotros por ser de lejos, además el último de los días debíamos entregar nuestra habitación a las 12 del mediodía y como es lógico al ser de lejos y yo andar con mi mujer embarazada debíamos de almorzar primero y después entregar la habitación en orden, pues el almuerzo comenzó a las 2 de la tarde debiendo abrir a las 12, el director nos llamó fuera del comedor y en el área de la cantina a viva voz nos gritó que debíamos abandonar el local que éramos unos indisciplinados solo por reclamar lo que nos tocaba, de esta forma él estaba evidenciando su falta de profesionalidad e irrespeto al resto de los huéspedes que estaban allí.
En cuestiones de funcionamiento casi todo está normado y fundamentado, entonces no es admisible que aún las deficiencias y debilidades superen los logros y soluciones en cualquiera de las entidades que prestan servicios, y peor aún, que haya un solo cliente insatisfecho.
Mucha tela por donde cortar hay en materia de Protección al Consumidor: desde el cumplimiento de los manuales de normas y procedimientos hasta el exigente trabajo de supervisión, la capacitación de la fuerza laboral, la eficiente gestión y organización en los puestos, y el imperativo de un trato amable y respetuoso al cliente.
Se trata de que el colectivo de trabajadores de La Playita comprenda que el cliente es la causa fundamental de la existencia de esa empresa, de ahí que merezca ser tratado con respeto. La clave está en acertar en lo que al cliente le gusta y asegurar que disfrute al máximo el servicio por el que ha pagado.
Raúl Brea Montero
Martí no. 6
entre avenida Francisco Vicente Aguilera y Capote.
Bayamo. Granma



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Ariel dijo:
1
17 de mayo de 2014
13:48:15
Soto dijo:
2
21 de mayo de 2014
11:23:49
Raul brea dijo:
3
27 de octubre de 2015
01:37:31
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