El agradecimiento es muchas veces el único pago que podemos entregar a un colectivo que con un grado altísimo de altruismo y responsabilidad, cumple a plena cabalidad con el sagrado deber de hacer de Cuba una potencia médica mundial.
Mi hijo es cadete del MININT y cursa el 4to. año en la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI), en su sede central de La Habana. Había presentado varios problemas gástricos que afectaban su calidad de vida y, por ende, su rendimiento docente.
Aprovechando esta semana de receso escolar en abril, lo presenté al Cuerpo de Guardia del Hospital Militar de Santa Clara y es aquí donde se comienza a tejer una historia de otra galaxia.
Deciden ingresarlo en la sala siete de dicha institución y desde su llegada todo el personal se vuelca para determinar cuáles eran los problemas que le aquejaban. Varios días de ingreso donde no faltaron los análisis de todo tipo, radiografías, ultrasonidos, endoscopías, entubaciones, etc. Y sobre todas las cosas... mucho amor.
Al fin, detectan úlcera en el duodeno con alto grado de parasitismo (giardia), en la misma zona.
Mi hijo es dado de alta con un tratamiento médico de alto rigor y con las medicinas en su bolso para cumplir con lo señalado por los especialistas.
El Hospital Militar de Santa Clara, que es además, clínico-quirúrgico-docente, debe ser un centro de referencia nacional. Aquí todo marcha a la perfección porque son sus trabajadores quienes llevan por dentro esa sagrada consigna de cumplir con el deber.
Una vez más mi gratitud y en especial a ese colectivo de la sala siete. Ya lo dijo el poeta: ¡Se hace camino al andar!
Daisuki González Murakami
calle 13 no. 110, Cienfuegos



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Yadira Escobar Perez dijo:
1
4 de mayo de 2014
12:06:36
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