Cuando decidimos escribir a los órganos de prensa, lo hacemos para quejarnos, señalar lo mal hecho y criticar las acciones de funcionarios e instituciones.
Pero no solo ocurren cosas mal hechas, que empañan el trabajo y el amor de los que día a día nos prestan un buen servicio, nos brindan ayuda sin el interés del dios dinero. Hay hombres y mujeres que desbordan amor, desinterés y altruismo.
Quisiera referirme a uno de esos seres, al cual no conozco personalmente pero sus acciones y comportamiento con mi hermana han suscitado una gran admiración por él y el colectivo que con él trabaja.
Mi hermana fue remitida al hospital Hermanos Ameijeiras por una trombosis en ambas piernas, así se convirtió en paciente del doctor Víctor Roca Campaña; Especialista en Medicina Interna del piso 11 sala B.
Desde el inicio se mostró interesado, dando seguimiento a la enfermedad y evolución de mi hermana, le ayudó a conocer su enfermedad, le transmitió confianza, autodominio que le ha ayudado no a vencer la enfermedad, pero si a soportarla y enfrentarla, le enseñó a interpretar los análisis que debía hacerse para estar alerta.
En un gesto de desinterés total, le dio el teléfono de su casa, le pidió que cuando estuviera de alta y se sintiera los síntomas que indicaran un estado crítico lo llamara a la hora que fuera y así ha ocurrido en varias ocasiones. En una de esas ocasiones una de esas llamadas le salvó la vida a mi hermana.
Mi hermana no tiene ningún recurso material que brindarle a ese médico que por descontado sabemos guarda con afecto las palabras de agradecimiento de sus pacientes.
Honor a quien honor merece, que se multipliquen las personas como el doctor Roca.
Favor hacer llegar esta carta a la dirección del hospital Hermanos Ameijeiras.



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