Recientemente me fue diagnosticado un Adenocarcinoma de Próstata en etapa 2 en el Hospital Oncológico de Santiago de Cuba y terminé siendo operado en el Hospital Lucía íñiguez de la provincia de Holguín. El motivo por el que me dirijo a esta sección es para dejar constancia de mi eterno agradecimiento al equipo de médicos y enfermeras que participaron en mi atención. En el caso particular del Hospital Oncológico de Santiago de Cuba, al Dr. Ismael Leblanch, quien con mucha dedicación y profesionalidad me atendió en los momentos iniciales hasta llegar al diagnóstico y posterior estadiamiento de la enfermedad, al equipo de Laboratorio Clínico y Medicina Nuclear de dicho hospital, así como al Dr. Argenis del servicio de Ultrasonido, todos con extraordinaria sensibilidad humana y trato exquisito.
En el caso del Hospital Lucía íñiguez quiero destacar que desde el primer momento que llegué allí, me sentí en un lugar en el que se trabaja por la excelencia en la atención a los enfermos, fue grata la impresión que recibí por el trato amable y cortés de los custodios, particularmente de Daniel y otra compañera de la que lamentablemente no sé su nombre pero seguro estoy que al leer esto se sentirá identificada, igual mi agradecimiento a la cra. Niurka, de Archivo, y al consejo de dirección del hospital.
Quiero resaltar y agradecer profundamente, al equipo en pleno del servicio de Urología (Sala 3ro. A), quienes son ejemplo del buen hacer en Medicina, en especial al Dr. Osvaldo de la Concepción Aguilera, especialista que me atendió directamente y me operó, por su dedicación y preocupación constante por mi evolución, por su vocación de maestro para los estudiantes de medicina y residentes de Urología, a quienes imparte docencia con maestría y devoción.
Al Dr. Raúl, las Dras. Diana y Dailín, mi reconocimiento.
Mis afectos al personal de enfermería, siempre solícitas y prestas a ayudar cuando algo duele o molesta, también al personal de Anestesiología que me asistió con alta responsabilidad.
Conste además mi gratitud a los equipos del SIUM de Holguín y Santiago de Cuba, que en perfecta coordinación garantizaron el traslado a mi ciudad una vez dado de alta, especialmente a la Dra. Lucía Reytor y a las tripulaciones de los móviles utilizados. A la Dra. Hilda Morandeira y Dr. Gonzalo Roger de la Dirección Provincial de Salud de Santiago y al Departamento de APS de dicha provincia.
Para concluir pienso, luego de la experiencia vivida y de la que aún no estoy restablecido, que no tengo cómo agradecer a tantas personas, es por ello que me dirijo a usted en el intento de hacer público reconocimiento a tanta profesionalidad y entrega del personal de salud de estos centros antes mencionados y que estoy seguro para tranquilidad de los cubanos, que no son excepciones, sino reglas.
Gracias



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