He sido un fiel seguidor de esta sección desde su misma creación, por tal motivo confío en que dirigiéndome a ustedes se le dé una respuesta definitiva al caso que a continuación les expondré.
Aproximadamente en el mes de marzo del 2012 mi padre hace un contrato con la delegada de Tana (zona rural del municipio de Campechuela, Granma), con el objetivo de dar su modesto aporte a la producción de carbón vegetal con destino a la exportación, a pesar de tener 83 años de edad en ese momento. Para ese propósito compró los utensilios indispensables en la U-4403 La Fortuna, del barrio Altos de Jó, lugar donde reside, entre los cuales se encontraba un hacha que le costó 105.00 pesos en MN.
Al intentar cortar el primer palo el hacha se fragmentó. De inmediato, se dirige a la unidad antes mencionada y lo atiende atentamente Adonis Fonseca Gregorich, administrador de la misma, quien le recoge el hacha fragmentada y anota el nombre y número de carné de identidad en una lista ya que no era el único caso. Este artículo fue retirado de la venta por estas causas.
Entonces es cuando comienza la odisea de gestiones infructuosas para lograr que le den un hacha de mejor calidad o le devuelvan el dinero para poder comprar otra de las que pasan vendiendo por el camino.
Transcurridos varios meses se realizó una reunión en la sala de televisión del propio barrio, donde participaron dirigentes de los distintos niveles de dirección donde se comprometieron a entregarle al administrador hachas de mejor calidad, para que las repusiera a los afectados. Al pasar casi medio año se aparecen con las mismas hachas que habían retirado de la venta y que por supuesto, los afectados al verlas se dieron cuenta y no las aceptaron. Continuaron pasando los meses y dieron otra reunión en otro lugar cercano comprometiéndose nuevamente a darle solución al caso y esta es la fecha que no se ha dado una respuesta definitiva.
Me presenté ante la dirección municipal de la Empresa de Comercio en dos ocasiones buscando una respuesta y no logré mi objetivo.
Es muy lamentable que a personas como a mi padre, con más de 23 años de jubilado y que aún se sienten con la energía de aportar su granito de arena, le tronchen los deseos de dar el paso al frente para esta y las demás tareas que se presenten.



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