En la tarde del domingo 25 de agosto, me dirigí a la farmacia sita en la avenida Santa Catalina esquina a Goss, en el municipio de 10 de Octubre, con el objetivo de comprar la cuota correspondiente de almohadillas sanitarias. Una vez en mi domicilio me percato que el paquete estaba medio abierto, parecía contener menos de lo estipulado y procedí a contabilizar su contenido. Al darme cuenta que efectivamente le faltaba una unidad de las 10 que debe tener, me dirigí de nuevo a la farmacia para establecer mi queja y reclamación.
Allí me atendió la empleada Lizet López, quien me cambió el paquete por otro cerrado, pero me aclaró que eso no quería decir que estuviese completo, pues es un problema de la empresa Matissa, que no siempre sella bien los paquetes o les faltan unidades, y ya tenía otros en similar situación. Me dispuse a revisarlo delante de ella y efectivamente faltaba otra unidad.
A pesar de ser evidente que la situación se repetía, dicha empleada se negó a cambiarme nuevamente el producto, aduciendo que ese no es un problema de ellos, si-no de la empresa Matissa y que yo hiciera la reclamación si lo entendía necesario.
En primer lugar la empresa Matissa tiene que tener un departamento de control de la calidad que vele porque sus productos salgan completos de la fábrica.
En segundo lugar, si en las farmacias se detecta que a pesar de eso hay productos con faltante o baja calidad, es obligación cambiarlos por otros del mismo tipo mientras tengan en existencia. Lo que no puede ocurrir bajo ningún concepto, es que el cliente sea el perjudicado y que pague lo mismo por menos.
Yo creo que a estas alturas no estamos en condiciones de pensar en regaños o que fue una casualidad que no se repetirá. Considero que hay que cortar por lo sano, des-de la empresa Matissa y sus controles, hasta la empleada de la farmacia que maltrata al cliente al negarle el cambio del producto defectuoso por otro que tenga las 10 unidades previstas, como aparece en la envoltura.
Espero una pronta respuesta de los directivos involucrados en esta aparentemente inofensiva irregularidad.



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