Nuestro pueblo tiene suficiente prédica martiana que lo anime y lo inspire
Cayeron muchos en la lucha, otros tuvieron que afrontar, más de una vez, el amargo sabor de la adversidad. ¡Qué lejos estuvieron los que tal vez se alzaron en armas con la idea de que, transcurrida la guerra, siempre dura y siempre amarga, algún día podrían ver realizados, en la patria libre, los postulados que dieron fuerza a los brazos de nuestros primeros mambises! (…)









