Estos días de Cuba y de Fidel
Conmociona cada gesto a favor de la vida; todos esos desprendimientos, grandes o pequeños, sin esperar dineros o retribuciones. Así, los recuperados de la enfermedad donan su sangre para que ese plasma, ya con anticuerpos, se use en el tratamiento de los contagiados. Las asociaciones me llevaron a Pasteur y a Tomás Romay, aquel adelantado cubano, que probó primero en sus hijos el milagro de la vacunación. Qué grandezas de los humanos








