ÓRGANO OFICIAL DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE CUBA
Asalto al Capitolio el pasado 6 de enero de 2021. Foto: AFP

Según cuenta la historia, el dramaturgo Tepis fue quien utilizó por primera vez, en Grecia, las máscaras como un elemento para caracterizar a los personajes que escenificaban dramas de política, religión o de la vida cotidiana dentro de una obra de teatro.

Generalmente, las máscaras mostraban una expresión de tragedia o risa que permitía a los actores, dentro de una misma obra, cambiar sus roles o mostrar diferentes estados de ánimo.

Los actuales políticos estadounidenses, cual émulos de los actores del teatro clásico, cambian con absoluto cálculo las máscaras en escena, en dependencia de la «obra» que pretenden presentar ante el mundo.

Si los mercenarios que en Cuba, Nicaragua o Venezuela, pretendieron generar el caos y facilitar una agresión militar estadounidense, son condenados por sus actos, en cumplimiento de la ley, como corresponde hacer a un Estado de Derecho, los señores del imperio, por su parte, «rasgan sus túnicas» y, como por arte de magia, los convierten en «luchadores por la democracia» y «presos políticos».

Resulta interesante cómo funciona el juego de máscaras cuando se trata del escenario estadounidense.

Un año después del asalto al Capitolio, sede del Congreso de EE. UU., por una horda de trumpistas que dejó un saldo de cinco muertos y unos 140 agentes heridos, aún no se «ponen de acuerdo» sobre si fue un motín, una insurrección o una conspiración.

¿Cómo llamar a los asaltantes? ¿Fue una revuelta política? Algunos expertos en el tema aseguran que ocurrió una insurrección fallida o un intento de golpe malogrado.

Carolyn Gallaher, decana adjunta de la Universidad American School of International Service en Washington, experta en violencia organizada por actores no estatales, señaló que «el objetivo era evitar que Joe Biden fuese declarado el ganador formal de las elecciones… Parecía un motín o disturbio», según citó Público.

Por otro lado, Joseph Young, experto en terrorismo y guerra civil, subrayó que «estaban atacando al gobierno para cambiar al gobierno», dijo la misma fuente.

La Oficina del Fiscal Federal para el Distrito de Columbia ha presentado cargos contra más de 700 personas por aquellos hechos. ¿Serán considerados «presos políticos» o simples y vulgares asaltantes?

Está en plena acción el drama para minimizar lo acontecido, aunque una buena parte del pueblo estadounidense exige que se esclarezcan los hechos.

No es difícil imaginar que, como en el teatro clásico, pretendan resolver la trama a través del «Deus Ex Machina», pero la vida real no es una obra de teatro, faltan demasiadas piezas en el tablero. Lo cierto es que los grupos ultraderechistas Proud Boys y Oath Keepers, implicados directos en los acontecimientos, no han sido tocados, así como otros muchos personajes responsables de la asonada.

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jose a marrero dijo:

1

7 de enero de 2022

02:34:12


no piense que el verdadero culpable de este echo falta de tada dignidad estara frente a la justia solo los bobo con tontera sera los que pagaran ese echo nadien de el poder ni ira a juicio ni vistara las carceles al no ser de visita de politiqueria

Me encanta Barbara Eden dijo:

2

7 de enero de 2022

11:31:03


Fue un golpe intentado.

Lucía dijo:

3

7 de enero de 2022

14:38:16


Yo lo llamo terrorismo dentro de su propio país, objetivo dar un golpe de estado al entrante presidente por parte del saliente que exarcerbó los ánimos de una turba de gente como el, irracionales, falta de cesos pero con el deseo de continuar en el poder haciéndo lo que se le antoje. Lo único que disfruto es que tomen de su propia medicina porque se han pasado la vida haciendo lo mismo en todas partes del mundo.