NACIONES UNIDAS, 24 de marzo (PL).
— La oficina del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia
(UNICEF) en Bagdad, a cargo ahora de personal iraquí, trata hoy de
socorrer a la población más vulnerable, bajo diarios e
indiscriminados bombardeos.
Todos los funcionarios y expertos
internacionales fueron evacuados la semana pasada ante la inminente
agresión militar estadounidense.
Un portavoz de esa agencia, ubicado
en la vecina Jordania, encomió en un comunicado difundido aquí los
esfuerzos desplegados para cubrir las necesidades de cuatros hogares
infantiles en la capital, sin recursos propios que albergan a un
total de 800 niños sin familias.
En una acción conjunta con las
autoridades, la representación de la UNICEF distribuyó alimentos
básicos en instituciones donde los pequeños alojados se sienten
profundamente perturbados por los intensos ataques que ponen en
peligro sus vidas y estabilidad emocional.
Otros centros similares, en Karbala,
en el sudeste de Bagdad, solicitaron una ayuda similar, y el personal
de la referida agencia procura encontrar la mejor y más segura vía
para encaminarla.
En general la población infantil
depende en un 60 por ciento de los suministros derivados del
programa humanitario de "petróleo por alimento", cuyo
mantenimiento se torna cada vez más incierto.
UNICEF recordó de nuevo que cerca de
un millón de niños iraquíes sufre de malnutrición crónica y se
teme que les resultará difícil sobrevivir a la guerra desatada por
Estados Unidos.
En opinión de la Organización
Mundial de la Salud (OMS), por ese motivo muchos de esos menores
dejarán de recibir tratamiento en casos de diarreas, infecciones
respiratorias y diabetes crónica, en tanto las mujeres embarazadas
se verán seriamente expuestas.