El Muñoz no se da por vencido

Ventura de Jesús

Si finalmente, como todo parece indicar, Matanzas no puede remontar su atraso de algo más de 30 mil toneladas de azúcar, se confirmaría una vez más la creencia ya enraizada de que la suerte de la zafra no debe estar en manos del mes de abril y mucho menos de mayo.

fotos del autorMoler caña quedada afectó la eficiencia del central.

Para no pocos azucareros lo que usted deje de hacer en enero o febrero y, lo que es peor, en marzo, no lo recupera nunca. Como es obvio, después la ansiedad por acortar la deuda y cumplir el plan se hace más intensa y a esas alturas los resultados ya no solo dependen de los azucareros; están más bien a merced de los imprevistos del tiempo.

Unas lluvias tempraneras echarían por tierra la ilusión de victoria que suelen acariciar los azucareros en las postrimerías de la cosecha. Y eso justamente pudiera ocurrirles a los matanceros.

En la actual zafra azucarera las cosas no han salido según lo planificado. El mayor reproche es quizá no haberle sacado a la gramínea todo el azúcar que contenía. Por suerte, la provincia dispone de suficiente caña, incluso para suplir insuficiencias industriales y de otra índole.

Fidel Carballea, jefe de producción del ingenio confía en la voluntad de los azucareros para cumplir el plan.

Para colmo, esta vez no cuentan con el buen ejemplo ofrecido por el Jesús Rabí en las últimas contiendas, ha sido incierta la arrancada del México (tras seis años sin moler) y la molienda en el René Fraga ha estado a ras del suelo a lo largo de toda la zafra.

Mario Muñoz, el otro ingenio

Pero no todas las noticias son malas. El Mario Muñoz, el mayor coloso de la provincia, que fuera un caos durante las tres zafras pasadas, ha encontrado su rumbo y logrado capear los contratiempos.

Fidel Carballea, jefe de producción, asegura que el ingenio no se da por vencido y confía en que es posible recuperar un débito que ronda las 8 000 toneladas y completar el volumen de algo más de 70 mil, con lo cual cumplirían el plan y aportarían un extra al compromiso de la provincia.

Reconoce que aunque la producción de azúcar refino continúa siendo una asignatura pendiente para el colectivo, en esta campaña ya duplican la producción del año anterior y deben llegar a las 20 mil toneladas previstas.

A su juicio, el cambio de un año a otro obedece en esencia al completamiento de los cuadros, técnicos y especialistas que faltaban y concluir la reparación en la fecha prevista y con calidad. Advierte, sin embargo, que faltaron algunos trabajos fundamentales sobre todo en la casa de caldera.

"La gente sabe lo que quiere la nueva dirección y tuvo que ver con la programación y planificación de los trabajos de zafra. Se creó un sistema que permite el control y dirección del proceso con la participación de todos los trabajadores. Hay una vigilancia estricta de la marcha de la zafra las 24 horas del día. Cuando el central está atascado enseguida todo el mundo está allí para resolver el problema".

Comenta que los mayores contratiempos están vinculados a las roturas en la casa de caldera y a deficiencias en el área del tándem. Pero sin duda el mayor tropiezo fue moler caña quedada durante varios meses, lo que afectó en grado sumo el rendimiento y la eficiencia industrial.

El central muestra un buen desempeño energético que le ha permitido autoabastecerse y aportar al Sistema Energético Nacional. Por este concepto han ingresado más de 150 mil pesos. Otra señal de recuperación es que el ingenio pudo subsanar casi en su totalidad las pérdidas de unos 11 millones de pesos.

El engrasador Juan Aurelio Zuasnavar, con más de dos décadas en el ingenio, y el mecánico Diosdany León aprecian la aceptable marcha de la zafra aunque creen que la atención a los trabajadores puede ser mejor. "El salario es un freno. Ahora pagan menos. El año pasado salíamos mejor a pesar de que hicimos una pésima zafra, con menos azúcar. No entiendo bien el sistema de pago que se aplica este año", indicó Diosdany.

Para Adilio Scull, jefe de brigada de la planta eléctrica, "esta vez se hicieron muy buenas cosas, pero lamentablemente no estamos saliendo muy bien. En la anterior contienda no tuvimos una gran molida y sin embargo ganábamos más".

Similar opinión sostiene Leonel Cazorla, auxiliar de la planta moledora. "Todo está marchando mejor que en el 2012. Se muele bien, hay menos roturas y menos problemas; siento que hemos trabajado más pero a la hora de cobrar no percibimos un justo pago por lo que hacemos".

El salario, ¿un freno?

Incuestionablemente los trabajadores del Mario Muñoz están inconformes con la aplicación de un sistema de pago que al parecer beneficia más a los indirectos a la producción (personal de oficina, apoyo o servicio) que a los directos, que son los responsables de fabricar el azúcar.

Según especialistas del departamento de Recursos Humanos, con la estructura aplicada en el Ministerio del Azúcar (MINAZ) la empresa azucarera pasó a ser una Unidad Empresarial de Base (UEB), concepto bajo el cual todos los trabajadores están directos a la producción, sin importar qué función específica desempeña cada empleado.

Los que deciden la fabricación del azúcar no ingresan según su aporte real, algo que contradice lo expuesto en la Resolución no. 9 del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social sobre Sistemas de Pago.

Al indagar sobre el tema con directivos de la Empresa Azucarera Matanzas, sostienen que para las UEB del Central Azucarero se aprobaron Sistemas de Pago a Destajo Colectivo con Tasa progresiva que establece 41 pesos por tonelada de azúcar crudo producida.

Luis Oliva Gómez, especialista principal en el área de capital humano, y Jorge Luis Osa Lavao, director adjunto de dicha Empresa, abundan que en el caso del Muñoz se aprobó una tasa adicional de 19,36 pesos por cada tonelada de azúcar refino producido, además de otros pagos adicionales por el sobrecumplimiento del autoabastecimiento eléctrico y molidas superiores al 75 % y un rendimiento del 11, lo cual no ha logrado este central en ninguno de los días de zafra.

"A diferencia de la pasada zafra en la que cada trabajador o grupo de trabajadores tenía una tasa individual, en esta se aplicó la variante de distribuir el salario formado aplicando el Coeficiente de Participación Laboral (CPL), manteniendo como indicador condicionante el cumplimiento de los indicadores del plan; o sea, cuando estos no se cumplen se aplica una afectación al salario obtenido por resultados".

Admiten sin embargo que esta forma de distribución del salario, el CPL, debe explicarse mejor a los trabajadores y evaluarse diariamente por cada jefe de área para precisar con justeza el aporte individual.

Pese a este y otros inconvenientes, el Mario Muñoz (estuvo parado prácticamente la mitad de la zafra anterior) evidencia este año un mejor desempeño y de seguro influirá positivamente en los resultados de la provincia para que la diferencia con el plan no se note tanto.

 

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