|
Un epicentro de luz
Hasta el Cuartel de la Montaña, ubicado en la cima de uno de los
empinados cerros que dibujan el paisaje de la ciudad de Caracas,
llegan desde el 15 de marzo cientos de personas diariamente para
rendir tributo al Comandante Presidente Hugo Chávez
YAIMA PUIG MENESES
CARACAS, Venezuela.— A la entrada del Cuartel de la Montaña,
lugar donde descansan los restos mortales del Presidente Hugo
Chávez, llega el pueblo, conmocionado aún, para rendirle homenaje.
Dicen que algunos días las filas son interminables. Acuden niños,
jóvenes, impedidos físicos, ancianos¼ La
muerte de Chávez duele todavía. Creo que a la historia le dolerá
siempre. Y es esa una verdad tan dura como la muerte misma.
Decenas
de personas llegan constantemente hasta la tumba donde descansan los
restos de Chávez.
Chávez es ya un mito. Y este se ha convertido en un lugar sagrado
de la Patria Grande que dos siglos atrás soñara Bolívar, un lugar de
"paso obligado" para los hombres y mujeres de Nuestra América, un
espacio de tributo y recordación eterna al Comandante Presidente
Hugo Chávez.
El recorrido inicia en la Plaza del Eterno Retorno, donde las
banderas de los 33 países que integran la Comunidad de Estados
Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) custodian también el descanso
del Líder Bolivariano. Unos pocos metros separan la Plaza de la
entrada principal del Cuartel, el mismo punto donde el 4 de febrero
de 1992 Chávez dirigió el levantamiento cívico-militar que se
transformó en el pequeño motor que impulsó el desarrollo futuro de
la Revolución Bolivariana y dejó en el pueblo el amanecer de una
esperanza.
A la derecha del recorrido continúan divisándose los cerros
superpoblados de la ciudad de Caracas, la línea del Palacio de
Miraflores, el Balcón del Pueblo, lugar de tantas "batallas". A la
izquierda está él, están los restos mortales del Comandante amigo,
del Presidente Chávez¼ Y de repente se
queda uno como quien ve pero no escucha, como quien no puede creer
aún que descanse ahí tanta grandeza, como quien intenta olvidar lo
irreparable¼ Silencio. América llora. Y
no puede uno más que pensar: "Este lugar era definitivamente para
Chávez".
Numerosas
imágenes acercan al visitante a diversos momentos de la vida y obra
del Líder Bolivariano.
En el corazón del Cuartel de la Montaña fue diseñada la tumba. Es
de granito negro y bordeada por un apacible espejo de agua que cada
nuevo día se nutre también de numerosas lágrimas. A ambos lados se
ubica una guardia de honor militar permanente, detrás está la imagen
de Bolívar. Decenas de personas se aproximan constantemente. Algunos
sonríen mientras pasan su mano por la piedra que lo protege; otros
lloran, reflexionan, cantan.
Alrededor se han distribuido salas de exposición, donde numerosas
imágenes acercan al visitante a diversos momentos de la vida y obra
del líder indiscutible que fuera Chávez. Tiene en casi todas la
sonrisa dibujada en el rostro, como si aún estuviera aquí, vivo.
Otra vez su mirada profunda y entrañable habla más que mil palabras.
Y en cada gesto parece descubrirse al joven mestizo, que abandonó su
sueño juvenil de ser pitcher de las grandes ligas de béisbol, para
convertirse en quien lanzó hacia el mundo, con su genio creador, la
historia venezolana de este siglo.
También
los más chicos preguntan detalles sobre la vida de Chávez.
"¡Este es un lugar demasiado bello!", diría ante nosotros una
caraqueña con voz entrecortada. Después, al sabernos cubanos,
confesaría su emoción y agradecimiento eternos a Fidel, a Raúl, a
nuestro pueblo, por haber cuidado tanto tiempo al Comandante Chávez.
"Qué Dios los bendiga y sigamos hermanados como siempre. ¡Aquí
estamos, en pie de lucha!".
Atrás queda la empinada cuesta, hasta allí continúa llegando la
gente del pueblo profundo, mujeres con sus niños pequeños, jóvenes,
ancianos. De intensas emociones resulta la visita a este sitial
sagrado de Nuestra América, como intensa fue la vida y obra que nos
legara Chávez, cuyos ideales se han convertido en guía imperecedera
para continuar forjando la unidad suramericana. |