PINAR
DEL RIO. — Considerada una de las cavernas más extensas de América
Latina, Santo Tomás acoge hoy en sus galerías a turistas europeos y
de otros continentes, interesados en escrutar curiosas escenas del
mundo subterráneo en Cuba.
Asidos a la ladera de la montaña, centenares de viajeros
ascienden hasta el nivel séptimo del majestuoso sistema,
perteneciente a esta occidental provincia y el cual posee más de 46
kilómetros explorados hasta la fecha.
Provenientes de Francia, Alemania y Suiza, fundamentalmente, los
recién llegados prefieren observar el panorama circundante desde un
amplio balcón natural situado en la galería abierta al público, a
unos 120 metros de altura, explicó a Prensa Latina Yudalsi Córdoba,
especialista ambiental del Parque Nacional Viñales.
Abundantes formaciones secundarias como estalactitas y
estalagmitas junto a la fauna propia de las espeluncas afloran
durante el itinerario por Santo Tomás, clasificada entre las joyas
de la espeleología en la isla.
La atractiva gruta, preferida también por el turismo nacional,
atesora valiosas obras de arte rupestre, conservadas en sus amplios
salones interiores.
Esas antiguas expresiones son atribuidas principalmente a los
nativos que poblaron la zona varios milenios atrás.
Tras la aventura de subir entre lianas por el borde de una loma,
la llegada al balcón, suerte de mirador, abre las puertas de un
espacio poco conocido e insuficientemente escudriñado, insistió la
experta.
Santo Tomás resulta una de las grutas más famosas de la localidad
de Viñales, bautizada como la capital del carso insular por sus
llamativas cavidades, entre las que sobresale igualmente Geda,
prominente reservorio paleontológico.
La cueva del indio, surcada por el río San Vicente, es otro de
los espacios turísticos del lugar, a unos 160 kilómetros al oeste de
La Habana.
Viñales fue distinguida desde 1999 como Paisaje Cultural de la
Humanidad por la armonía entre el hombre y la naturaleza, así como
por la conservación de tradiciones artísticas y agrarias.