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Con la cuenca en el celular
Instalación de moderno sistema de alerta temprana en
la cuenca del río Zaza revoluciona el manejo integral de los
recursos hídricos en la región
Juan
Antonio Borrego
SANCTI SPÍRITUS.— La presa Zaza puede demorar en llenarse lo
mismo dos años que dos días, un privilegio exclusivo de la segunda
mayor cuenca hidrográfica del país que ha sido más que probado en
los últimos tiempos, con la combinación sucesiva de extensos
periodos de sequía y temporales repentinos, casi providenciales.
Los
fenómenos meteorológicos ocurridos en el 2012 aconsejan adecuar
estrategias para un mejor manejo de los recursos hídricos de la
región.
El pasado año, por ejemplo, cuando el río Zaza se cruzaba de dos
zancadas y los sistemas de entrega del embalse de igual nombre se
encontraban a punto de colapsar, una crecida aparatosa incorporó al
acuatorio 800 millones de metros cúbicos en algo más de 48 horas,
suficientes para superar su capacidad de llenado (1 020 millones) y
crear no pocos dolores de cabeza a los habitantes que residen aguas
abajo.
Al evaluar la inusual avenida, reportada entre el miércoles 23 y
el viernes 25 de mayo del 2012, la ingeniera Inés María Chapman,
presidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH),
reconocía en el mismo aliviadero de la represa "la necesidad de
actualizar planes y transformar los procedimientos en
correspondencia con los fenómenos que se vienen presentando a
propósito del cambio climático".
El
nuevo sistema de monitoreo suministra información en tiempo real
sobre lo que está ocurriendo en la cuenca.
La instalación de un novedoso sistema de alerta temprana en la
cuenca, con estaciones de monitoreo en puntos estratégicos de la
vasta región —ocupa territorios de ocho municipios de dos provincias
(Villa Clara y Sancti Spíritus) y abarca el 37 % de la superficie
total de esta última—, concuerda en buena medida con el imperativo
de adecuar estrategias para un mejor manejo de los cuantiosos
recursos hídricos de que dispone la zona.
DEL PLUVIÓMETRO AL ORDENADOR
Para Rafael Rangel, subdelegado del INRH en Sancti Spíritus, y
Bartolomé Lazo, especialista principal de la Empresa de
Aprovechamiento Hidráulico, también en este territorio, la
implementación del novedoso sistema no implica en modo alguno el
entierro de la red pluviométrica, que aquí suma 148 aparatos
repartidos en todos los municipios.
Se trata —explican los funcionarios— de un mecanismo que asegura
mayor precisión a la hora de medir, que cuenta con alimentación
energética segura y que, al estar conectado a líneas celulares,
provee con mayor rapidez, "en tiempo real", la información sobre lo
que realmente está ocurriendo en la cuenca (registro de lluvias,
crecidas de los ríos, nivel de los embalses, etc.).
"Esta forma de alerta temprana incluye todo lo relacionado con el
ciclo hidrológico, brinda información instantánea a Recursos
Hidráulicos y a los decisores del territorio y a partir de esos
datos se puede operar el sistema e incluso, en determinados casos,
proceder a evacuar la población radicada en aquellas zonas de
peligro", precisó Ángel Díaz, subdelegado técnico del INRH en la
provincia.
La novedad es valorada como una verdadera revolución en el
terreno del monitoreo de la cuenca, especialmente para el
seguimiento de los llamados eventos extremos, que hasta ahora se
rastreaban solo con una limitada tecnología, que incluía cinco
estaciones y transmisión por radiocomunicaciones.
LA CRECIDA EN TIEMPO REAL
Con una regla al hombro, escaleras arriba y abajo, deben andar
los operarios encargados de calcular el volumen de agua embalsada en
la presa Zaza, un ritual que en momentos de tensión se repite cada
una hora, a fin de conocer con puntualidad la dinámica de llenado
del embalse, abrir o cerrar sus compuertas y garantizar la seguridad
de los miles de personas que viven en las comunidades del sur
espirituano.
El procedimiento, seguido a lo largo de 40 años, está condenado a
convertirse en historia con la puesta en servicio de una nueva
estación, capaz de medir minuto a minuto el nivel de la presa,
consignarlo en los ordenadores de Recursos Hidráulicos y emitir
mensajes de alerta a los teléfonos móviles previamente escogidos.
La de la cortina de la Zaza es una de las 14 estaciones previstas
a instalar en la cuenca al amparo del Proyecto Caribe-Hycos, una
iniciativa que tiene como finalidad el fortalecimiento de la red de
observación de las variantes hidrológicas en el entorno caribeño.
A modo de premier, especialistas del INRH, de la Delegación
Provincial de ese organismo en Sancti Spíritus y de la Empresa de
Aprovechamiento Hidráulico en el territorio, ya instalaron las
estaciones de la presa Zaza, el río Yayabo y Paso Ventura, principal
punto de aforo de la cuenca, y tienen en sus manos otras tres
destinadas al embalse Tuinucú, el puente sobre el río Cayajaná y la
zona de Las Bocas, en la confluencia de los ríos Hacha y Zaza, en
Placetas, Villa Clara.
Con un costo que ronda los 7 000 euros, las nuevas estaciones
están dotadas de sensores, plataformas de captación de datos, módem
y red de computación, entre otros equipos y accesorios.
José Félix Socarrás, registrador desde hace nueve años en la
estación hidrométrica Bernardo Arias, ha aprendido a "torear"
manualmente las crecidas del Yayabo, incluida aquella antológica del
9 de junio del 2005, cuando el río trepó hasta los 8,86 metros de
altura; sin embargo, ahora que viene lidiando con el sistema recién
instalado no oculta sus preferencias por la novedad: "Es que a lo
bueno uno se acostumbra rápido", dice para ilustrar sus ventajas en
materia de humanización del trabajo.
SIN QUE EL RÍO SUENE
Cuando se dirigía al extremo este de Cuba para comprobar in
situ los daños ocasionados a propósito del paso de Sandy por
aquella región en octubre pasado, el Presidente cubano Raúl Castro
resumió la situación creada en el país con una frase casi
fotográfica: "Hemos tenido un gran huracán en el Oriente y un
pequeño Flora en el centro del país".
Sancti Spíritus, que no se había recuperado del todo tras el
golpe de agua ocurrido en mayo de ese propio año, fue literalmente
inundada por un aluvión en lo fundamental procedente de Placetas, en
Villa Clara, que en la estación de Paso Ventura levantó el lomo del
Zaza hasta los 17,4 metros de altura, la segunda mayor crecida desde
que se realizan mediciones hidrométricas en la zona.
Con el mecanismo tradicional, la lluvia reportada en Placetas,
punto de nacimiento del Zaza, solo se conoce con relativa exactitud
diez horas después, cuando los escurrimientos comienzan a llegar a
Paso Ventura.
Los especialistas han calculado, con la experiencia de los años y
los medios disponibles, que desde este último sitio hasta la presa
la crecida se retarda diez horas más y otras 14 desde la compuerta
del embalse a la desembocadura del río, donde se ubican las
comunidades pesqueras más expuestas a las inundaciones.
El nuevo sistema de alerta temprana posibilita que el hombre se
adelante a la llegada de las grandes avenidas, que las decisiones se
adopten de manera más objetiva, racional y oportuna y, sobre todo,
que cuando lo recomienden las circunstancias en Tunas de Zaza, El
Médano, Vallejo, Cantarrana y los demás asentamientos ubicados en
zonas de peligro se puedan hacer los bártulos, incluso, sin que el
río suene. |