DAMASCO.
— Numerosas voces desde distintos puntos del globo condenaron hoy el
atentado con un coche bomba, el cual mató la víspera a 15 personas y
dejó lesiones en casi 150 en esta capital.
El presidente libanés, Michel Suleiman, condenó el ataque
terrorista y reiteró su llamado al diálogo entre el gobierno y la
oposición, a fin de encontrar una solución política al conflicto
lejos de la violencia y los peligros del extremismo y la
fragmentación.
De igual forma, la Dirección del Partido de la Juventud Libanesa
Árabe calificó el estallido del coche bomba en una zona densamente
poblada de esta capital, como una expresión de la naturaleza
criminal de los grupos armados que pugnan por derrocar al gobierno
del presidente Bashar al-Assad.
Por su parte, el portavoz del Ministerio de Exteriores de Irán,
Ramin Mehmanparast, afirmó que la responsabilidad de dichos actos
recae en primer lugar en quienes financian y arman a los grupos
terroristas, mientras destacó que dichas entidades recurren a tales
crímenes para recompensar sus derrotas sobre el terreno ante las
Fuerzas Armadas sirias.
El vocero de la nación persa expresó sus condolencias a las
víctimas de la acción suicida y consideró que constituye una
represalia contra el pueblo que además, apunta a crear un estado de
inestabilidad en la región.
La Secretaría General de la Federación de Educadores Árabes
aseguró en un comunicado que "el episodio de crímenes y terrorismo
que llevan a cabo los grupos takfiríes -extremistas- de la red Al
Qaeda y el Frente de la desvergüenza y la ruindad contra Damasco y
el arabismo, demuestran la mentalidad bestial de dichos entes".
Consideraron que dichas acciones ocurren ante la imposibilidad de
las bandas mercenarias y sus patrocinadores regionales y
occidentales de quebrar la resistencia de Siria.
La entidad manifestó su solidaridad con el pueblo sirio y llamó a
todos los ciudadanos honestos del mundo y a los organismos de
derechos humanos a denunciar y enfrentar los planes de los
extremistas.
Por último, miembros de las comunidades sirias en República Checa
y Eslovaquia expresaron su enérgica condena al acto que a su juicio,
refleja la desesperación y odio de los grupos extremistas y de sus
patrocinadores.
Estimaron en un texto difundido aquí este martes que tales
atentados representan una desenfrenada venganza contra civiles
inocentes que rechazan la violencia y abogan por una solución
política de la crisis. (