El polémico legado de la Dama de Hierro

SERGIO ALEJANDRO GÓMEZ

El legado de Margaret Thatcher, la mujer que gobernó Reino Unido en plena Guerra Fría con nervios y mano de acero, causa sentimientos encontrados en su propio país y el resto del mundo.

La ex primera ministra británica, Margaret Thatcher, en una foto de 1981.

Fallecida este lunes en Londres a sus 87 años, la controversial Dama de Hierro fue la primera fémina en ocupar el puesto de Primera Ministra de Gran Bretaña (1979 a 1990). Ganó tres elecciones consecutivas y se mantuvo en el poder por más tiempo que ningún otro líder británico en el siglo XX.

Todavía idolatrada por algunos, sus años de gobierno se caracterizaron, hacia lo interno, por un combate frontal contra los sindicatos, privatizaciones y reducción de las facultades del Estado, así como una férrea represión a los independentistas norirlandeses. Mientras, en el plano exterior, defendió una política contraria a la unión de Europa y de confrontación contra el bloque socialista y embarcó a cientos de soldados británicos en una lucha por unas pequeñas islas del Atlántico Sur a miles de kilómetros de Londres: las Malvinas.

Quizás la valoración más exacta de su personalidad la dio el departamento de personal de ICI, una compañía química que en 1948 rechazó una solicitud de empleo suya: "Esta mujer es testaruda, obstinada y peligrosamente terca".

Fueron precisamente esos atributos los que la llevaron hasta el número 10 de Downing Street de manos del Partido Conservador.

GUERRA FRÍA Y MALVINAS

La Thatcher encontró a su mejor aliado al otro lado del Atlántico: el republicano Ronald Reagan, quien llegó a la Casa Blanca con un plan de Guerra de las Galaxias contra los soviéticos y con la idea de poner a dieta el "Nuevo Trato" (New Deal) que sobrevino tras el fin de la II Guerra Mundial.

Ambos mandatarios estaban influenciados por las ideas del economista Milton Friedman y sus chicos de Chicago, los mismos que llevaron a cabo el experimento económico neoliberal en el Chile de Augusto Pinochet, con quien la Dama de Hierro mantuvo también excelentes relaciones.

Según documentos desclasificados recientemente, Thatcher realizó oscuras transacciones con funcionarios de Pinochet para la venta de buques, aviones, cañones y equipos de comunicación. A cambio, la dictadura chilena y EE.UU. fueron los principales aliados de los británicos cuando estalló la guerra de las Malvinas en 1982.

Los archivos de Thatcher, abiertos al público en la universidad británica de Cambridge a comienzos de este año, revelaron que altos dirigentes conservadores advirtieron a la entonces primera ministra que cualquier conflicto sería "un serio error".

Entre sus objetos personales de la época, los investigadores encontraron un recorte del diario británico Daily Mail con un titular preguntándose si "ella tenía el estómago para eso (la guerra)".

En las Malvinas murieron más de 200 británicos y casi 700 jóvenes soldados argentinos fueron prácticamente masacrados. Lo que enfrentó en los ocho años siguientes fue pequeño en comparación.

ÚLTIMOS AÑOS

Después de su retirada de la política, fungió como asesora de importantes transnacionales como la tabacalera Philip Morris, y escribió varios libros de memorias.

Se retiró oficialmente de la escena pública en el 2002 y durante los años siguientes tuvo que someterse a numerosos tratamientos médicos. Según un libro publicado por su hija Carol en el 2008, su madre padecía demencia senil aproximadamente desde el 2000. Su muerte este lunes, anunciada por sus hijos, se debió a complicaciones tras un nuevo derrame cerebral.

 

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