Sin
sobresaltos transcurre la máxima categoría de la 52 Serie Nacional
de Béisbol, eso sí, con más juegos nocturnos, a mi juicio una
bocanada de aire muy necesaria para el campeonato.
"¡Bienvenidos los partidos de noche!", dirán los jugadores y
managers, para quienes resulta mucho más engorroso saltar a la
grama por la tarde, cuando el sol nubla la vista y pone a hervir la
tierra. Además, con los pleitos nocturnos las novenas pueden
realizar al completo sus entrenamientos y a los aficionados no les
interfiere el calendario con su jornada laboral.
Más allá de esta notable pincelada, el torneo se nos escapa de
las manos y el mayor aliciente es la paridad, perceptible en una
reñida tabla de posiciones en la que todos pueden clasificar y todos
pueden quedarse fuera, aunque, ojo, no podemos confundir esto con el
tan ansiado aumento del nivel en el béisbol cubano.
La calidad se mantiene estándar, inalterable, poco ha variado
respecto a la primera etapa a pesar de los refuerzos, pues algunos
han carburado pero otros no, con un rendimiento muy por debajo de
sus posibilidades reales, sobre todo los de Industriales, Pinar del
Río y Villa Clara, colistas de la lid.
Hablando propiamente del juego, la defensa exhibe aceptables
guarismos con promedio de 980 en 38 partidos (60 errores en 3 006
lances), persiste la tendencia de pocos cuadrangulares (46 sin
incluir los desafíos de anoche), aunque la ofensiva prevalece sobre
el pitcheo. Los serpentineros muestran pálida efectividad de 4,15 y
grandes problemas de control, con una proporción de 1,2 ponches (318
en total) por cada boleto (264), deficiente teniendo en cuenta los
parámetros mundiales que rondan los dos estrucados por cada
pasaporte.
También continúan aflorando las deficiencias de nuestros
peloteros en términos de concentración, ya sea al enfrentar un turno
trascendente con hombres en posición anotadora, a la hora de
ejecutar un toque de sacrificio o una jugada de corrido y bateo. En
el caso de los lanzadores se notan avances en el tema de la
especialización, pero todavía queda un trecho por recorrer para que
los relevistas estén bien preparados cuando los llamen del
bullpen.
No obstante, la Serie no ha perdido atención porque la pelota
ocupa el centro de la vida del cubano, sin ningún tipo de duda,
aunque los estadios no se llenan como quisiéramos. Según datos de la
Federación Nacional, la asistencia media es de 5 350 aficionados y
en algunos pleitos apenas se han alcanzado los mil aficionados,
cifra para nada correspondiente con un evento de primera categoría.
Casi en el anonimato permanece la segunda división del béisbol
cubano y por ello no repercuten de manera inmediata ciertos hechos
que no contribuyen al buen espectáculo. Uno de ellos fue la agresión
del guantanamero Yoennis Southerán al anotador del partido de su
equipo frente a Las Tunas, en el cual se quebró su racha de lances
consecutivos sin cometer error en primera base.
Southerán, quien llevaba 2 226 oportunidades sin marfiladas a la
defensa, recibió una sanción (desconocida) por parte de su equipo,
mientras el Consejo de Disciplina de la Dirección Nacional de
Béisbol decidió aplicarle seis partidos sin jugar.
El propio Consejo acordó la suspensión por un año sin participar
en eventos nacionales del atleta holguinero Julio David Góngora, así
como seis desafíos de penalización al lanzador tunero José Luis Ruiz
Gilbert, tres para el entrenador Leonardo París Jonson (HOL) y uno
per cápita a la cuenta de Jeans Rodríguez (LTU) y Henry Benítez (HOL),
al parecer todos implicados en un altercado durante el juego entre
Holguín y Las Tunas del 1 de abril, pues la Dirección Nacional de la
disciplina en la nota recibida en nuestro diario no informó las
causas de las sanciones.
|
ANOTACIÓN
POR ENTRADAS |
|
CAPITÁN
SAN LUIS |
C |
H |
E |
|
IJV |
100 300 300 |
7 |
9 |
0 |
|
PRI |
000 001 000 |
1 |
8 |
0 |
|
G:
Yulieski González (4-7). P: Erlis Casanova (3-7). |
|
Nota: Al
cierre jugaban Villa Clara e Industriales en el
Latinoamericano. |