Corrupción eclipsa discusiones sobre el estado de la nación

MADRID, 21 de febrero.— Los escándalos de corrupción que sacuden al oficialista Partido Popular (PP) desbordaron la imagen de una España idílica que Mariano Rajoy pretendió vender en su primer debate sobre el estado de la nación como presidente del Gobierno.

El aislamiento que ha acompañado al gobernante en estos 14 meses de mandato, con un PP aprobando en solitario todas sus decisiones en el Congreso de los Diputados, quedó nuevamente en evidencia hoy, cuando la mayoría de los partidos de la oposición desaprobaron su gestión.

En su rendición de cuenta anual ante la Cámara baja, que concluyó este jueves tras dos días de sesiones, Rajoy volvió a defender la víspera sus draconianas medidas de ajuste, pese al galopante deterioro social que ha llevado la ira de los ciudadanos a las calles.

Con casi seis millones de desempleados y un millón 833 mil 700 hogares con todos sus miembros activos en paro, Rajoy se congratuló de las políticas neoliberales decretadas por el Ejecutivo, hasta el extremo de presumir de haber salvado a España del "naufragio".

El también presidente del PP propuso un pacto contra la corrupción, uno de los temas que despiertan la desafección de la sociedad hacia la clase dirigente. Sin mencionar las denuncias que involucran a los populares en una supuesta financiación ilegal, Rajoy planteó un mayor control sobre las cuentas y la gestión de los partidos políticos, en un momento de gran descrédito para su partido y su propia persona. (PL)

 

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