—Lo primero es garantizar el drenaje y la rápida comercialización
de los productos más afectados. Luego debe diseñarse una estrategia
de siembras en correspondencia con la demanda y las existencias de
áreas por cultivo.
En el caso del boniato, en tierras donde exista el peligro real
de pudriciones, debe cosecharse de inmediato, y allí donde la
incidencia del Tetuán sea baja y los suelos altos, tratar de alargar
el ciclo de la cosecha.
—¿Cómo potenciar el cultivo de la malanga?
—Primero deben ser identificadas las áreas para el desarrollo de
esta vianda en suelos no aptos para otros cultivos debido a su
deficiente drenaje, tanto interno como superficial.
En el caso de la malanga de los géneros Xanthosoma y Colacasia,
aplicar fertilizante de fórmula completa a razón de 0,4t/ha. En ese
momento, para los clones del género Colocasia, puede mezclarse este
con urea, a razón de 0,25 t/ha.
—Con relación al plátano que resultó el cultivo más dañado, ¿qué
hacer?
—Una vez cosechados los racimos aptos para el consumo humano y
animal, cortar las plantas partidas, volcadas o muy deterioradas,
dejando solo aquellas que pueden ser productivas en un corto periodo
de tiempo.
En cuanto a los residuos (pseudotallos, hojas, tallos y otros)
ubicarlos en calles alternas y repicar, evitando cubrir el plantón.
El ruedo debe quedar limpio para un mejor aprovechamiento de la
fertilización posterior, que puede ejecutarse con fertilizante
químico u orgánico, evitando así que caiga sobre los residuos.
—En cuanto a las semillas de esta vianda, ¿qué recomienda?
—Cuando sea necesario utilizarlas, se recomienda virar surcos o
plantones completos y no extraer semillas aisladas de ellos. Debe
lograrse el 100 % de la población realizando la resiembra necesaria,
para lo cual es necesario utilizar semillas de calibre A o B. Las
siembras serán profundas con tape ligero.
En el caso del plátano Burro deben sembrarse tres semillas de un
mismo calibre (A o B) por nido, en forma de equilátero, a razón de
60 centímetros de distancia entre ellas. En los campos en demolición
podrá sembrarse calabaza, a fin de agilizar la descomposición de la
masa verde, aprovechar el área de manera más eficiente y poder
disponer de alimentos más rápido.
También sugiero mantener el saneamiento selectivo contra la
Sigatoka Negra.
—Respecto a la yuca, ¿cuáles son sus indicaciones?
—La que estaba sembrada en zonas bajas debe ser cosechada con el
fin de evitar pudriciones. Esos cangres serán colocados de forma
vertical en lugares secos y frescos, preferiblemente a la sombra, lo
que permitirá preservar la semilla.
Si las plantaciones están tumbadas por el efecto de los vientos,
en caso de que el 50 % de las raíces estén fuera, deben cosecharse y
conservar la simiente, de lo contrario deben cortarse las raíces
expuestas y parar las plantas utilizando cualquier tipo de tutor,
apisonando bien el suelo alrededor del tallo.
Las plantas que no posean raíces expuestas, deben vigilarse a fin
de evitar la brotación de las yemas, en cuyo propósito es necesario
mantenerlas lo más vertical posible.
También resulta imprescindible monitorear las áreas con el
objetivo de detectar la presencia de huevos de Primavera de la
yuca, para lo cual es importante aplicar a tiempo los
plaguicidas indicados.
—¿Alguna otra precisión?
—Sí. Tenemos una nueva tecnología de sembrar boniato, que puede
paliar el déficit de fuerza de trabajo. Consiste en hacer un surco
sobre el cantero de diez centímetros de profundidad y allí colocar
el bejuco que sirve como semilla de forma horizontal. El mismo debe
tener entre 20 y 25 centímetros de largo, con una separación de
siembra de cinco centímetros entre uno y otro.
Aclara Rodríguez Morales que la punta más joven del bejuco debe
ser desechada, entre cinco y siete centímetros, lo cual favorece que
las demás yemas se activen y haya una mayor producción. Recomienda
aumentar la distancia entre estas plantas; en lugar de a 23
centímetros, a 30, para buscar así una mayor precocidad, es decir,
que haya boniato más temprano.
También sugiere incorporar la siembra del clon de ñame papa, uno
de los que menos daño ha sufrido y de muy buen rendimiento. De igual
manera, propone sembrar calabaza a una distancia de seis por un
metro, intercalando en la calle tres surcos de maíz, el cual puede
ser cosechado a los 85 días. Otros cultivos que pueden ser
interpuestos son el frijol con el plátano, sin que la leguminosa se
pegue mucho al plantón de este último.