Nada debe
impactar tanto en el Pacífico occidental que los más de 100 mil
niños que mueren cada año, puestos de relieve por el comité regional
de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que concluye sus
sesiones hoy aquí.
La escalofriante cifra se remite a los menores de cinco años de
edad, entre cuyas causas principales se cita al hambre y la
desnutrición, además de las enfermedades prevenibles.
Un reporte distribuido entre los 37 países participantes señala
que 12 de ellos registran severos casos de retrasos de crecimiento,
en seis deficiencia de vitamina A como problema público, y en
general el 22 por ciento de los escolares padecen insuficiencia de
yodo.
Al propio tiempo la anemia afecta al 22 por ciento de las mujeres
en edad reproductiva y al 31 de las embarazadas.
El director ejecutivo del comité, Shin Young-Soo, dijo que no
debe haber lugar para la complacencia, mientras la desnutrición
continué tan alta, debido a su futuro impacto, y llamó a ocuparse
más de este problema que de la obesidad, sin desatenderlo.
La OMS regional propugna un incremento de la inversión de 2012 al
2025 en expandir las intervenciones nutricionales para reducir
sustancialmente el alarmante fenómeno enfocado.
Convino asimismo, en establecer un panel de alto nivel sobre
alimentación y seguridad en nutrición, junto con otras agencias de
la ONU y el apoyo de los Estados miembros.
Durante la semana que culmina, se pasó revisa a diversos
panoramas adversos en el campo de la salud como las enfermedades
tropicales no transmisible, la pandemia del Sida, malaria,
sarampión, los accidentes y la violencia.