La configuración de una agenda política para la transformación
revolucionaria de las realidades y la conquista de todos los
derechos y la plena justicia social, será la tarea cardinal que
emprenderá la Articulación Regional Afrodescendiente (ARA), red
continental que tomó cuerpo en La Habana el último fin de semana a
partir de las voluntades de líderes, activistas e intelectuales
comprometidos con las luchas de sus comunidades en América Latina y
el Caribe.
Los participantes en el cónclave retomaron las banderas del
programa de acción aprobado en la Conferencia Mundial contra el
Racismo efectuada en Durban, Sudáfrica, en el 2001, y de la reunión
preparatoria regional que tuvo lugar en Santiago de Chile un año
antes, pero sobre todo siguieron las pautas trazadas a lo largo del
2011, Año Internacional de los Afrodescendientes, en sucesivos
encuentros en La Habana, Caracas y Salvador de Bahía, donde se
hicieron evidentes las necesidades de una articulación política que
diera sentido y coherencia a los diversos actores y escenarios en el
marco de los procesos de cambios que se operan en la región.
Como objetivo mayor de ARA, en lo inmediato, se presenta la
preparación de los movimientos nacionales y regionales para afrontar
con madurez los retos que se deriven del Decenio Mundial de los
Afrodescendientes, compromiso que será asumido desde el 2013 por la
comunidad internacional sobre la base del reclamo de los
afrolatinoamericanos y caribeños.
En el orden puntual ARA, que contó en La Habana con los aportes
de movimientos de Colombia, Venezuela, Costa Rica, Puerto Rico,
Uruguay, República Dominicana y Cuba y con la adhesión de
organizaciones brasileñas, acordó impulsar la batalla por concretar
programas socioeconómicos que reparen los daños infligidos a las
comunidades afrodescendientes por la esclavitud y la explotación
neocolonial y neoliberal; y permitan erradicar las diferentes
asimetrías de clase, etnorraciales, de género, sexualidad y de
reconocimiento cultural.
También determinó desarrollar las articulaciones tomando en
cuenta diversos ejes temáticos, que analicen los problemas de
participación democrática, derechos humanos, juventud, infancia y
adolescencia, territorialidad y biodiversidad, desarrollo
comunitario, investigaciones académicas, integración cultural y
formación de recursos humanos.
ARA se pronunció, además, por la solidaridad activa y material
con el pueblo haitiano, desarrollar vínculos con los gobiernos y la
sociedad civil de los estados insulares caribeños, promover el
diálogo con organizaciones progresistas afronorteamericanas e
insertarse con mayor énfasis en el debate por la integración África
y la Diáspora.