El
Departamento de Seguridad Interior (DHS) de Estados Unidos reconoció
este jueves que las autoridades detuvieron una cifra récord de 429
mil indocumentados y expulsaron del país a unos 397 mil inmigrantes
en el año fiscal 2011.
El texto, publicado en el sitio Internet del DHS, se titula
Acciones de Control Migratorio y agrega que casi dos millones de
extranjeros sin documentos fueron deportados entre el 2007 y el
2011.
Aunque no están disponibles las cifras del 2012, el acelerado
ritmo de detenciones —que no han cesado— y deportaciones, molesta a
los defensores de los derechos de los inmigrantes.
Funcionarios del DHS tratan de justificar esta situación al
señalar que aproximadamente el 55 % de los afectados tenían
antecedentes penales o habían sido expulsados previamente.
Bajo un programa conocido como Comunidades Seguras, los arrestos
de extranjeros son comunicados de inmediato a inmigración por las
autoridades locales para determinar el estatus de esas personas y
precisar si clasifican para ser deportadas.
En junio de este año, el presidente Barack Obama firmó una
directiva que exime temporalmente de la deportación a casi dos
millones de jóvenes estudiantes indocumentados que fueron traídos a
Estados Unidos cuando eran niños.
Los jóvenes pueden permanecer y trabajar en el país, pero no se
les otorga residencia ni estatus legal permanente.
Además, la Casa Blanca los excluyó de los beneficios que ofrece
la ley de salud firmada por el mandatario en el 2010.
La administración Obama ha deportado a casi un millón 200 mil
inmigrantes, la mayoría latinos, en los últimos tres años.