WASHINGTON. — La XXIII Caravana de Pastores por la Paz continúa su
recorrido por Estados Unidos y encuentra una respuesta positiva de
la población a contribuir con la ayuda humanitaria que llevará a
Cuba este mes.
Según el sitio digital de esa iniciativa, en los últimos días los
activistas visitaron ciudades como Chicago (Illinois), Berkeley
(California) y Bloomington (Indiana), donde recibieron donativos y
el apoyo de pobladores al proyecto filantrópico.
También actualizaron al público sobre los efectos negativos del
bloqueo económico, financiero y comercial que la Casa Blanca
mantiene contra Cuba por más de medio siglo, pese al rechazo de la
comunidad internacional durante 20 años consecutivos ante la
Asamblea General de la ONU.
Los aportes consisten en productos destinados a los sectores del
deporte, la salud y la educación, algunos de los más golpeados por
la política hostil de Washington.
Ya recaudamos casi 100 toneladas de ayuda, básicamente
computadoras, medicinas, material escolar y equipos médicos. Cuba no
puede adquirir ninguno de esos productos en el mercado mundial
porque Estados Unidos lo impide, dijo el caravanista Manolo De Los
Santos al diario Indiana Daily Student.
Activistas recorren el país norteño en 17 autobuses con ese
objetivo desde principios de este mes y prevén visitar al menos 90
localidades antes de encontrarse en McAllen, Texas, el próximo día
19 para cruzar a México y desde allí transportar el cargamento
humanitario a la nación antillana.
De acuerdo con el programa, Pastores por la Paz planea llegar en
esta jornada a Little Rock (Arkansas), Birmingham ( Alabama),
Pleasant Hill (Tennessee), Pensacola, (Florida) y Silver City (New
México).
La XXIII Caravana de la amistad está integrada por más de 60
activistas de Canadá, Estados Unidos, Alemania, Reino Unido y
México.
Esa iniciativa fue creada en 1992 por el fallecido reverendo
norteamericano Lucius Walker, con el objetivo de romper el bloqueo y
llevar a Cuba asistencia humanitaria y medicinas en camiones
escolares amarillos, sin pedir autorización ni licencia a las
autoridades federales.