El
presidente francés, François Hollande, ha afirmado en una rueda de
prensa conjunta tras su encuentro con el primer ministro británico,
David Cameron, que debe haber una Europa de "múltiples velocidades".
"Tenemos que desarrollar la Europa de varias velocidades, en la
que cada una tome lo que quiera de la UE", dijo Hollande en Downing
Street, en la que es su primera visita oficial al Reino Unido.
Por su parte, el conservador Cameron apuntó que coincide con el
socialista Hollande en la necesidad de que el euro sea una moneda
"fuerte y estable", y en que se apliquen "con rapidez" los acuerdos
del reciente Consejo Europeo.
Al término de un almuerzo en Londres, en el que trataron sobre la
estabilidad financiera de la eurozona, ambos dirigentes, cuyas
posturas ideológicas difieren, indicaron que Francia y el Reino
Unido son dos socios que mantienen una relación "valiosa y
esencial", basada en "intereses comunes".
En mayo pasado, durante la reunión del G20 en México, David
Cameron llegó a decir que pondría una "alfombra roja" a las empresas
francesas que se marchasen al Reino Unido, huyendo de los altos
impuestos para las rentas altas decididos por Hollande.
Al ser preguntado sobre sus diferencias en el pasado, el
presidente francés lo achacó a "dinámicas propias de las campañas
electorales", que aseguró comprender, pero destacó que ambos son
ahora jefes de Estado que buscan lo mejor para sus países.
En este sentido, Cameron se explayó al señalar las coincidencias
en política internacional entre Francia y el Reino Unido en asuntos
como Siria, Libia, Irán, defensa y política energética, si bien
admitió discrepancias en cuanto a la regulación de la City (centro
financiero) de Londres.
En este sentido, Hollande opinó que escándalos recientes como el
de la manipulación del Libor -tipo de interés interbancario fijado
en Londres- por parte de Barclays muestran la necesidad de
"controlar" y "regular" al sector financiero, mientras Cameron abogó
para que el Reino Unido sea el país "más competitivo" y "el mejor
lugar para los negocios".
En cuanto a la crisis europea, el 'premier' británico opinó que
la eurozona "tiene que integrarse más" y que los países de la UE
pueden mantener "relaciones distintas", si bien admitió, como ha
hecho otras veces, que Londres "no está contento con la relación
actual".