Dos escuelas normalistas guatemaltecas ocupadas por estudiantes
están hoy nuevamente en manos de las autoridades de educación,
después de una jornada marcada por fuertes enfrentamientos con
fuerzas antimotines, señaló Prensa Latina.
Sin embargo, la desocupación de los locales transcurrió de manera
tranquila, después que tropas especiales de la Policía Nacional
Civil los rodeara con todo su equipo listo.
Con la mediación de la Procuraduría de Derechos Humanos, los
alumnos accedieron a abandonar los dos institutos, aunque pusieron
como condición el alejamiento a por lo menos 200 metros de los
agentes, lo cual se cumplió y no hubo incidentes.
Ello ocurrió en la noche del lunes, pero en la mañana los
antidisturbios arremetieron contra estudiantes normalistas opuestos
a la reanudación de las clases como dispuso previamente la cartera
del sector.
Los choques se produjeron en el capitalino Parque de la
Industria, principal recinto ferial de Guatemala, donde se pretendía
impartir clases hasta tanto fueran desalojadas las escuelas.
Los principales medios de prensa mencionaron más de 45 heridos en
esos hechos comenzados cuando los policías trataron de disolver una
protesta dentro de la instalación, pero al replegarse los
estudiantes ellos también lo hicieron.
Sin embargo, luego los jóvenes se reagruparon en una de las áreas
y retuvieron a la titular de Educación, Cynthia del Águila, quien
había acudido a supervisar el reinicio del curso.
Ello provocó el ingreso violento de los antimotines con el
titular de Gobernación, Mauricio López, entre ellos, y utilizaron
gases lacrimógenos, a lo cual los oponentes respondieron con
piedras, palos e incluso devolvieron las bombas.
Esa fue la tercera vez en que los alumnos de dichos centros son
reprimidos en sus manifestaciones contrarias a una medida del
Ministerio de Educación, las dos anteriores el mes pasado cuando
bloquearon vías importantes de esta urbe.
Desde mayo se mantienen las protestas, incluida la toma de
aquellos recintos docentes, para exigir a las autoridades del sector
deroguen su disposición de alargar el tiempo de estudios en la
carrera de magisterio.
Ellos repudian la intención oficial de modificar esa especialidad
mediante el reemplazo por un bachillerato con orientación hacia esa
especialidad durante dos años, más un título universitario adquirido
con tres más de cursos.
Argumentan que con ello verán afectados su economía y avance
profesional.
Esas manifestaciones fueron declaradas ilegales por el titular de
la cartera del Interior, quien aseguró que no permitirán ese tipo de
situaciones.
Hubo desde entonces negociaciones y acuerdos, ambos frustrados, y
la semana anterior el ministerio decretó el reinicio de las clases
en los centros afectados, pero los estudiantes se niegan a ello
hasta tanto sea satisfecha su demanda.