Días
atrás había planteado el exseleccionador luso Carlos Queiroz que
Portugal tiene "un equipo llamado Cristiano Ronaldo". Y ayer, en
Varsovia, no es que lo fuera¼ pero casi,
casi.
Justo así, activado otra vez en modo killer, CR7 corrió
tanto o más que tres de sus compañeros, batalló por cuatro y él
solo, solito, barrió varias veces a toda la defensa de la República
Checa para convertir al cuadro lusitano en el primer semifinalista
de esta Eurocopa.
Ayer ni los postes, ni la mala suerte, ni su ego ni las manoplas
del "tanquista" Petr Cech pudieron impedir que marcara un soberbio
gol de cabeza, que lo pone frente a frente al ariete germano Mario
Gémez en la carrera por el título de máximo artillero y acaso
también por el Balón de Oro. Cristiano, al fin y al cabo, es el
mejor futbolista del mundo. (Messi, no se enfaden, simplemente es de
otro planeta).
Hablando de Alemania, por cierto, precisamente hoy le llega su
turno en un duelo contra Grecia que metafóricamente ha sido
anunciado como "David vs. Goliat". No en vano, el DT Joachim Löw
antes del encuentro espoleó a sus jugadores a no confiarse y "tener
instinto asesino", mientras el portugués Fernando Santos, al frente
del cuadro helénico, no dio nada por perdido y con un laconismo bien
espartano aseguró que su equipo "no está de vacaciones".