Las organizaciones sociales de la provincia surandina peruana de
Espinar pidieron garantías gubernamentales contra la eventual
contaminación minera, como base de un diálogo de distensión tras
importantes protestas, indicó Prensa Latina.
Mientras el conflicto de Espinar se encamina a un diálogo
acordado para iniciarse el jueves próximo, la huelga general de la
región norandina de Cajamarca cumplirá mañana 21 días contra un
proyecto minero de capital mayoritariamente norteamericano, también
por preocupaciones ambientales.
El Frente de Defensa de los Intereses de Espinar y los alcaldes
de la zona anunciaron que este jueves, en el inicio del diálogo
entre una delegación de ministros y las autoridades de la provincia,
plantearán que antes de iniciar conversaciones la parte oficial
ofrezca garantías contra la contaminación.
Tal contaminación es atribuida por la empresa minera Xstrata-Tintaya,
que lo niega y es avalada por el gobierno, que envió en mayo
refuerzos policiales ante una huelga que registró graves desórdenes
reprimidos con un saldo de dos muertos.
El alcalde de Espinar, Óscar Mollohuanca liberado la semana
pasada por orden judicial tras casi dos semanas de prisión
preventiva por diversas acusaciones relacionadas con la protesta-
dijo que la empresa canadiense debe controlar la contaminación.
Las prioridades reseñadas deben resolverse antes de tratar los
proyectos de desarrollo que el gobierno ha anunciado ofrecerá en las
conversaciones, indicó Mollohuanca.
Los representantes de Espinar acordaron postergar a una discusión
directa con la empresa su demanda de un mayor aporte a la comunidad
y participación de esta en el manejo de la contribución, que ahora
es de tres por ciento de la ganancia.
Entretanto, el presidente Ollanta Humala y el primer ministro,
Óscar Valdés, criticaron una marcha de mujeres embarazadas de apoyo
a la huelga de Cajamarca, protesta que rechaza el proyecto aurífero
Conga.
Recientes encuestas acreditaron en los últimos días una caída
importante de la aprobación ciudadana al presidente Ollanta Humala
que diversos analistas consideran consecuencia de un manejo
inadecuado de los conflictos sociales.
Esos analistas y parlamentarios de todos los sectores políticos
señalan que el responsable de tal manejo, el poco popular primer
ministro Valdés, debe dejar el cargo.