Cientos de miles de egipcios ultiman hoy una protesta a nivel
nacional para apoyar al virtual ganador de las elecciones
presidenciales, el islamista Mohamed Morsy, y condenar decisiones de
la Junta Militar para aferrarse al poder, dio a conocer Prensa
Latina.
Mientras se ahonda la incertidumbre política por la ausencia de
datos oficiales sobre el candidato vencedor de la segunda vuelta,
efectuada el sábado y domingo pasados, se generaliza el rechazo a
que el próximo jefe de Estado asuma con poderes limitados.
Resultados aún extraoficiales y preliminares indican que Morsy
resultó vencedor de la consulta con el 51,89 por ciento de los
votos, frente al exgeneral y exprimer ministro Ahmed Shafiq, que
aparece con 48,10 por ciento, pero los dos candidatos reivindican el
triunfo.
Sin embargo, cientos de cairotas se mantuvieron concentrados
anoche en la emblemática plaza Tahrir en una celebración anticipada
de la victoria del representante de la Hermandad Musulmana (HM), la
misma organización que llamó este martes a manifestarse en todo el
país.
Más de 20 partidos políticos y movimientos juveniles
revolucionarios, incluidos los que objetaron la candidatura del
ingeniero islamista, se movilizaron para festejar la cada vez más
evidente derrota del fulul (remanente del anterior régimen) Shafiq.
Shafiq, último primer ministro que designó Hosni Mubarak días
antes de ser forzado a renunciar por una revuelta popular en 2011,
se negó a reconocer el supuesto triunfo de su rival, alegando que el
escrutinio no había concluido y que sus cuentas lo situaban a la
cabeza.
Miembros de la campaña presidencial del exmilitar acusaron a la
HM de tartar de robar la victoria y calificaron su euforia
triunfalista como un acto de piratería, por lo que urgieron a
islamistas y a la población en general a esperar los resultados
oficiales el jueves.
Con independencia de quien resulte electo, la mayor tensión en
Egipto se concentra entre los islamistas y el Consejo Supremo de las
Fuerzas Armadas (CSFA), tras enmiendas a una Constitución
provisional con las que la institución castrense se adjudicó
poderes.
La prensa egipcia ya habla de la batalla del parlamento, toda vez
que los diputados de la disuelta Asamblea del Pueblo (cámara baja
del hemiciclo) denunciaron el golpe militar con amparo
constitucional para que el CSFA retenga el poder Legislativo.
Los parlamentarios, sobre todo los del Partido Libertad y
Justicia, brazo político de la HM, que son mayoría en el parlamento,
denunciaron que los militares impusieron, de hecho, una ley marcial,
pues se dieron pleno control del Legislativo y del presupuesto del
Estado.
Además, el anexo a la Declaración Constitucional reservó al
Ejército el poder de veto sobre la Asamblea Constituyente con
posibilidad de nombrar una- y el proceso de redacción de la nueva
Carta Magna.
La Hermandad Musulmana asegura que el parlamento todavía tiene
poder para legislar, y sus diputados, junto a los del Partido El-Nour
(salafista) y otros independientes, amenazaron con una sentada en la
plaza Tahrir, si se les sigue prohibiendo ingresar al hemiciclo.