WASHINGTON. — Nuevas evidencias reabren la polémica y fracasada
investigación del escándalo Rápido y Furioso en Estados Unidos, con
el cambio de declaraciones de dos encartados, que se dará a conocer
hoy en la ciudad de Phoenix.
Los implicados en una red de tráfico de armas pudieran cambiar
este lunes sus declaraciones en torno a la malograda investigación
realizada por autoridades federales acerca del contrabando.
José Ángel Polanco y Dejan Hercegovac, acusados de ser
integrantes de una red que trasegó armas a México para ser usadas
por un cártel de la droga, cambiarán sus alegatos iniciales.
Rápido y Furioso fue una operación secreta y de alto riesgo,
supuestamente ejecutada con la intención de afrontar un problema sin
solución del otro lado de la frontera, que ha sido comparada con una
acción encubierta de la Agencia Central de Inteligencia.
Agentes federales norteamericanos introdujeron cargamentos
ilegales de dólares por la frontera, para identificar cómo mueven su
dinero las organizaciones criminales, dónde lo almacenan y quiénes
son sus líderes.
Esta operación permitió la entrada de más de dos mil armas de
fuego a México, y después se dio a conocer la existencia de otro
operativo, Receptor Abierto, con el que se introdujeron 350 armas en
2006 y 2007.
Las autoridades norteamericanas recibieron críticas por permitir
que personas sospechosas de adquirir armas para su tráfico salieran
con éstas de las tiendas en lugar de arrestarlos y decomisar las
pistolas y fusiles de inmediato.
El diario The New York Times reveló recientemente que la
Administración Estadounidense Antidrogas (DEA por sus siglas en
inglés), lavó y traficó millones de dólares de ganancias de los
cárteles mexicanos de las drogas, como parte de la lucha contra el
narcotráfico.