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Seguridad alimentaria, prioridad de gobiernos latinoamericanos

La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) reconoció que la seguridad alimentaria es una prioridad para las políticas nacionales de los gobiernos de América Latina.

Tal propósito se traduce en la promulgación de leyes encaminadas tanto a la seguridad como la soberanía alimentaria en ocho países de la región, mientras otros cinco discuten este tipo de resoluciones y normas en sus cuerpos legislativos.

Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Venezuela y otras tres naciones centroamericanas cuentan ya con leyes vigentes sobre esos dos importantes aspectos.

De acuerdo con el último Boletín de la Seguridad Alimentaria y Nutricional de la FAO, publicado a finales de marzo, en la región los precios de los alimentos registran niveles superiores a los del índice general mundial.

Tal situación fundamenta que los Gobiernos estén preocupados y ocupados en proteger el poder adquisitivo y el acceso a los alimentos de la población más pobre.

Si bien en el informe Panorama Social 2011 de la Comisión Económica para América Latinas se plantea que Latinoamérica tuvo una reducción de la pobreza total en un punto porcentual respecto al 2010, la indigencia aumentó en tres millones de personas.

Se trata de las personas que no pudieron cumplir sus necesidades alimenticias básicas, como consecuencia de los altos costos de los productos alimentarios.

Por ello, la evolución de los precios de los alimentos durante los próximos meses requiere especial atención, ya que afecta directamente la seguridad nutritiva de las poblaciones más vulnerables.

Afortunadamente, y gracias a las acertadas políticas nacionales emprendidas, el presente año ha comenzado con indicadores económicos positivos en América Latina y el Caribe que apuntan a un crecimiento de 3,7 por ciento, siendo los países suramericanos lo que mayores tasas alcanzarán (3,9 por ciento en promedio).

Precisamente de la marcha exitosa de esas estrategias y de la estabilidad de los precios de los alimentos dependerá el avance en la reducción del hambre, en una región que actualmente alberga a más de 52 millones de subnutridos.

CAMINOS CORRECTOS PARA ERRADICAR EL HAMBRE

Hace apenas dos años la FAO reconoció que en materia de desnutrición infantil Venezuela "está muy por debajo de la media regional del seis por ciento", y que "de continuar así va a poder anunciar al mundo en el año 2015 que ha superado ampliamente la meta de reducir a la mitad ese índice.

Esto demuestra que cuando se une la voluntad política con la capacidad técnica y con el apoyo de la comunidad se logran grandes cosas, entre 1998 y 2010 el déficit nutricional en menores de cinco años pasó de 5,3 a 3,7 por ciento, además de ubicarse como el quinto país latinoamericano con el mejor indicador en ese aspecto.

Bolsa Familia es un programa de transferencias monetarias iniciado en 2003, dirigido a las familias pobres y extremadamente pobres de Brasil, mediante varias ayudas como bolsa escolar, bolsa alimentación, subsidios alimentarios, cupones para alimentos y auxilio gas doméstico.

Por ese camino la presidenta Dilma Roussef implementó Brasil sin Miseria, destinado a otros 16 millones de personas pobres, con el objeto de eliminar la pobreza extrema en los próximos cuatro años.

Este nuevo programa se basará en éxitos pasados tales como la estabilidad macroeconómica y el programa Bolsa Familia, que ayudó a sacar de la pobreza a 25 millones de personas.

En opinión de la directora de ONU Mujeres, Michelle Bachelet, tal propuesta puede ser adoptada por otros países para enfrentar y erradicar la miseria, teniendo en cuenta que en el mundo viven mil 400 millones de personas en pobreza absoluta.

GOBIERNOS INSISTEN EN LA DISPONIBILIDAD DE ALIMENTOS

Acceso a financiamientos, programas de asistencia técnica y entrega de insumos son las principales variantes adoptadas por los Gobiernos para apoyar la producción de alimentos en la región, como son los casos de los subsidios a la venta de fertilizantes en Ecuador y Venezuela.

Recientemente el gobierno venezolano aprobó fondos a 423 mil agricultores, ascendentes a 34 mil millones de bolívares (cerca de ocho millones de dólares) para financiar actividades productivas en 2012.

También se insiste en el control de enfermedades y plagas que afecten al sector agropecuario, como se demuestra en las distintas iniciativas aplicadas para enfrentar la fiebre aftosa, la tuberculosis bovina y otras afectaciones al ganado.

Ejemplo de ese esfuerzo es la aplicación desde hace tres de un proyecto para la prevención, control y erradicación de esas enfermedades en Bolivia, Ecuador, Colombia, Perú y Venezuela

Otros esfuerzos son los diversos programas de vacunación que se desarrollan en las naciones suramericanas, de forma destacada en Brasil

Adicionalmente por la ocurrencia de eventos naturales extremos se implementan medidas a corto, mediano y largo plazo, entre ellas, la declaración de estado de emergencia en varios países de la región, con el fin de facilitar la distribución de insumos y la entrega de recursos que permitan reactivar las labores agrícolas.

Al respecto sobresalen iniciativas para enfrentar la sequía o las lluvias e inundaciones en naciones del cono sur con planes de mitigación y adaptación, así como la construcción de infraestructura, especialmente en el fomento de sistemas de riego o de represas, según sea el caso.

Cabe destacar las iniciativas emprendidas para garantizar y o entregar certeza jurídica a la tenencia de tierras en Argentina, Bolivia, Ecuador, Colombia y Venezuela con la creación de marcos legales específicos.

En el ámbito internacional también los gobiernos suramericanos han insistido en la urgencia de la seguridad alimentaria con soberanía y junto a ello el rechazo a la mercantilización de los recursos genéticos, la privatización del agua, la extranjerización de la tierra y la acumulación de predios en pocas manos.

Así lo hizo saber el canciller boliviano David Choquehuanca el pasado mes ante el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos, donde ratificó el interés de trabajar en beneficio de la región y de las futuras generaciones frente a la actual crisis en los precios de los alimentos.

Con todos estos argumentos América Latina y el Caribe reafirmaron su compromiso con la erradicación del hambre, durante la XXXII Conferencia Regional de la FAO, clausurada el pasado 30 de marzo en Buenos Aires.

Allí, el director general de esa organización José Graziano da Silva, exhortó que esa idea sea abrazada por todos los gobiernos, los parlamentos, la iniciativa privada, la sociedad civil y la academia, porque la lucha contra el hambre no puede ser sólo el compromiso de un Gobierno; sino una decisión adoptada por toda la sociedad. (PL)

 

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