WASHINGTON. — Estados Unidos se encuentra hoy a la defensiva
respecto al tema de Cuba frente a América Latina, comentaron dos
influyentes diarios estadounidenses tras concluir la VI Cumbre de
las Américas en Cartagena de Indias, Colombia.
El enfrentamiento en la ciudad colombiana respecto al tema de la
inclusión de la isla caribeña en estos foros, a la cual se oponen
Washington y Ottawa, determinó que la cita concluyera sin una
declaración final y dejó abierta la interrogante sobre si habrá una
séptima reunión, indicó el diario The Washington Post.
El bloqueo que pesa sobre La Habana desde hace más de medio siglo
resulta la tradicional manzana de la discordia con gran parte de la
región que junto a otros temas como la política antidroga reflejan
hasta qué punto los Estados Unidos se encuentra al margen del
consenso político del hemisferio, señaló el periódico.
Resulta contradictorio que mientras Obama prometió una nueva
relación con sus vecinos del sur, hoy exhibe pocos éxitos en la
reducción de diferencias significativas en las políticas que han
dividido a la región durante décadas, señaló.
La crítica abierta hacia el enfoque de la Casa Blanca sobre
disímiles cuestiones también demostró la confianza y emergencia de
nuevos líderes regionales en América Latina.
El presidente colombiano Juan Manuel Santos y la mandataria
brasileña Dilma Rousseff, junto a otros influyentes mandatarios,
sostuvieron que el bloqueo económico, comercial y financiero
constituía un anacronismo de la Guerra Fría y que no asistirían a
otro cónclave sin Cuba, recordó.
Por su parte, el diario The New York Times observó la
contradicción en la postura de la actual administración demócrata.
El propio gobernante aludió el sábado a cuestiones regionales que
parecían atrapados en un túnel del tiempo a pesar del fin de la
Guerra Fría; sin embargo, en la conferencia de prensa del domingo
defendió la postura de Estados Unidos sobre Cuba, contrastó el
rotativo.
Refiere el Times que pese a haberlo negado, al mantener su
postura sobre la isla, Obama evitó antagonizar con los votantes del
sector anticubano en Florida, un estado crucial en las elecciones
presidenciales de este año.