WASHINGTON, 22 marzo.— Las ventas de armas de fuego y municiones
resulta hoy un negocio en auge en Estados Unidos, pues las personas
temen que tras las elecciones de noviembre próximo sobrevengan
restricciones para su adquisición y tenencia.
Desde la llegada al poder del presidente Barack Obama, en enero
de 2009, las armerías en todo el país incrementaron sus negocios al
punto que muchas de ellas afrontan problemas para mantenerse al día
con respecto a la demanda.
La compañía Southport, con sede en Connecticut, es una de las que
ha tenido que suspender los nuevos pedidos, pues ya sobrepasa el
millón de órdenes solo en los tres primeros meses del año, reportó
la cadena televisiva Fox News.
Expertos de la industria y propietarios de tiendas de armas
alegan que el factor que impulsa la venta de armas es la
aproximación del 6 de noviembre, fecha pactada para los comicios
generales.
Un pico similar se reportó meses antes de que Obama resultara
elegido, y muchos compradores de armas de fuego temen que la posible
reelección del mandatario signifique más regulaciones respecto a las
armas de fuego, indicó la televisora.
Es, definitivamente, un año electoral, y las personas están
almacenando, pues no saben qué puede ocurrir, aseguró Jason Hanson,
un exagente de inteligencia y especialista en seguridad personal.
A los ciudadanos también les preocupa que la economía no está
mejorando y consideran necesario protegerse a sí mismos, agregó
Hanson.
Solo en 2011, en el país norteño se vendieron cerca de 11
millones de armas, de acuerdo con la National Shooting Sports
Foundation, una asociación comercial para la industria de las armas
de fuego, caza, municiones y tiro deportivo.
El grupo advirtió que los fabricantes de este tipo de armamento
obtuvieron ganancias del orden de los cuatro mil millones de
dólares, a pesar de los avatares de la crisis económica.