Irán negó este jueves reportes acerca de la fecha y sede de las
previstas conversaciones con seis potencias occidentales sobre su
programa nuclear, aunque reiteró su disposición a dialogar sobre
bases de igualdad y respeto común.
Fuentes de la cancillería iraní citadas por la agencia
progubernamental Fars News señalaron que todavía no se alcanzó
consenso entre la República Islámica y los cinco miembros
permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania (Grupo
5+1), reporta Prensa Latina.
De acuerdo con un portavoz, el día y lugar para las negociaciones
sobre el tema nuclear deberá decidirse durante las conversaciones
que sostendrán el subsecretario del Consejo Supremo de Seguridad
Nacional de Irán y el vicejefe de política exterior de la Unión
Europea (UE).
Versiones divulgadas el miércoles por el periódico israelí
Haaretz indicaron que las autoridades persas habían determinado
dialogar el 13 de abril en Ginebra, Suiza, con representantes de
Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, Francia, China y Alemania.
Irán y el G5+1 ya sostuvieron dos rondas de conversaciones en la
misma ciudad suiza, en diciembre de 2010, y en la ciudad turca de
Estambul, en enero de 2011, pero no avanzaron en temas denominados
por las partes como sensibles o sustanciales.
Si bien Teherán asegura estar listo para continuar con las
pláticas basadas en temas de interés común, subrayó su negativa a
renunciar a lo que considera un derecho legítimo de desarrollar la
tecnología atómica con propósitos pacíficos.
Este jueves, autoridades iraníes agradecieron la postura de China
relativa a que las sanciones impuestas por Estados Unidos a este
país a finales de 2011 sólo llevarán a empeorar el contencioso
nuclear.
Washington eximió el 20 de marzo a 11 naciones, incluidos 10
miembros de la UE y Japón, de aplicar nuevas medidas punitivas
contra Irán, luego de haber reducido las compras de petróleo a
Teherán, como parte de la política de asfixia en sectores económicos
estratégicos.
El bloque comunitario también decidió el 23 de enero vetar las
importaciones de hidrocarburo desde la nación persa, a partir del 1
de julio, y congeló todos los activos del Banco Central de Irán en
la UE.