Y si algún espacio informativo se refiere al conflicto en
Bahrein, lo reduce a una confrontación entre chiítas y sunitas.
Aunque en ese país el 70 % son chiíes y el 30 % restante suníes
—rama del Islam que profesa la dinastía reinante—, la esencia de las
protestas no es sectaria ni religiosa.
Desde hace más de un año, en las manifestaciones se escuchan
demandas vinculadas al trabajo, a un mayor encono en la lucha contra
la pobreza y a mejoras sociales. La perspectiva es laica y pacífica.
"Ni chiíes ni suníes, solo bahreiníes", es el lema principal.
La reacción de las autoridades ha sido una represión enérgica. El
14 de febrero del 2011 será recordado como el día en que tropas de
Arabia Saudita invadieron Bahrein por una carretera elevada que une
a ambos países, para "ayudar" a aplastar las revueltas.
La policía ha usado contra los manifestantes fuego real,
bastones, gases lacrimógenos y pistolas. Según activistas presentes
en el lugar, la crueldad ha llegado a tal punto que se ha impedido a
los heridos acudir al hospital para ser tratados.
Debido a la opacidad informativa, resulta difícil saber con
detalles qué sucede. ¿Por qué no analizan este caso en el Consejo de
Seguridad de la ONU? ¿Por qué la Liga Árabe no envía una misión de
observadores? ¿Por qué no exigen la renuncia de Al Khalifah, como
hacen con Bashar al Assad?
El analista Pepe Escobar asegura que hubo un acuerdo tácito entre
la Casa de los Saud y la Casa Blanca. "Ustedes invaden Bahrein,
nosotros les daremos una resolución árabe que permita ir a la ONU y
luego lanzar el bombardeo humanitario de la OTAN contra Libia".
Dos fuentes diplomáticas de las Naciones Unidos lo confirmaron a
Asia Times Online, además de que la secretaria de Estado
norteamericana, Hillary Clinton, dio el visto bueno para la invasión
de Bahrein por los saudíes.
Otro ejemplo clarísimo de la política de doble estándar de EE.UU.
"Haz lo que yo digo y no lo que yo hago".
La activista y directora de Relaciones Exteriores del Centro de
Derechos Humanos de Bahrein, Maryam Al-Khawaja, criticó que los
gobiernos occidentales vendan armas a Bahrein.
Durante la última década, las ventas estadounidenses de equipo
militar a ese país árabe ascienden a 1,4 mil millones de dólares.
Además, el país recibe un Programa de Entrenamiento Militar (IMET) y
firmó un acuerdo por 53 millones de dólares en venta de armas.
¿Por qué es importante para Washington una isla tan pequeña?
El gigante norteamericano designó en el 2002 al reino como "un
aliado no miembro de la OTAN muy importante". A su vez, en marzo del
2008, el régimen de los Al Khalifa se convirtió en el primer país
árabe que comandó maniobras navales conjuntas con Estados Unidos. No
en vano la Quinta Flota tiene su sede en Bahrein y será el punto
central de cualquier acción militar futura de EE.UU. en el Golfo. Ya
ha dado ayuda logística como base en las guerras de Iraq, y ha
apoyado las misiones en Afganistán.
Dicho simplemente, el Imperio no se puede permitir la pérdida de
Bahrein.