El presidente estadounidense, Barack Obama, visitará hoy la
localidad de Windermere, en el sureño estado de Florida, en la
cuarta misión este mes para la recaudación de fondos destinados a su
campaña por la reelección en noviembre.
Los boletos de entradas para la ceremonia de recibimiento al
mandatario, que incluye una cena privada con el gobernante y su
esposa, cuestan 30 mil dólares por persona, explicó en un comunicado
la fundación Obama for America 2012 y el Partido Demócrata.
El comité político de campaña por Obama hasta el 2017 recibirá
cinco mil dólares por cada ticket vendido, mientras que la
organización nacional demócrata se queda con el resto de los
dividendos de la noche.
Las elecciones de este año serán más difíciles de ganar para el
partido azul que las de 2008, incluyendo una conquista nuestra del
segundo mandato, advirtió la pasada semana el jefe de Estado a sus
seguidores.
No será tan fácil en esta ocasión, se avecinan tiempos difíciles,
subrayó el mandatario durante un discurso en California, donde el
Ejecutivo encabezó eventos proselitistas en las ciudades de Los
Ángeles, San Francisco y Corona Del Mar.
Según Obama, él también está desalentado por no haber cumplido
con todas las promesas o metas propuestas hace tres años, como una
reforma integral de inmigración y el cierre de la prisión instalada
en la base militar de Guantánamo, al este de Cuba.
Los propósitos concretos de su reciente gira por la costa oeste
fueron ingresar ocho millones de dólares a través de almuerzos con
personalidades, reuniones vecinales, conferencias, y mítines.
La fundación electoral Obama for America recolectó 128 millones
de dólares en 2011 y comenzó este año con 82 millones en efectivo
listos para apuntalar la propaganda política a favor del actual jefe
de la Oficina Oval.
Hace dos semanas, el equipo de campaña por la reelección del
presidente devolvió donaciones hechas por la familia de un magnate
mexicano de los casinos y actual prófugo de la justicia
estadounidense, señaló Prensa Latina.
Los hermanos de Juan José Rojas, establecidos en Chicago,
recaudaron 200 mil dólares para la campaña del exsenador
afroamericano. Luego trascendió que alias Pepe había sido condenado
por delitos de drogas y fraude, y huyó a México.