El
Gobierno de Argentina denunció hoy lo que consideró un intento de
Reino Unido por militarizar el conflicto de Las Malvinas, sobre el
cual la ONU ha indicado en numerosas ocasiones que se debe dirimir
con negociaciones.
El pronunciamiento de la Cancillería se produjo horas después de
que Londres anunciara el envío en los próximos meses al disputado
archipiélago, de uno de sus buques de guerra más modernos, el
destructor HMS Dauntless.
Según informó este martes el Ministerio de Defensa británico, el
navío sustituirá en labores de patrullaje a la fragata HMS Montrose.
"Los organismos internacionales así como los países democráticos
debemos trabajar a diario para evitar que los conflictos armados
reemplacen a las negociaciones civilizadas para la resolución de
conflictos", refiere el comunicado de la Cancillería argentina.
Subraya que "los gobiernos deben evitar la tentación de incurrir
en discursos que transformen el patriotismo en patrioterismo" para
"distraer la atención pública de políticas económicas de ajuste en
un contexto de crisis estructural y alto desempleo".
El texto recuerda que a pesar de que Reino Unido es un miembro
permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, rechaza
insistentemente las resoluciones del organismo mundial para resolver
el conflicto de manera negociada.
Al desoír sus recomendaciones, señala, "debilitan el accionar de
la diplomacia y aumentan el riesgo de más guerras".
La cancillería austral remarca que el Príncipe William, quien
realizará una visita a la Malvinas, llega "como miembro de las
fuerzas armadas de su país".
De acuerdo con el comunicado, "el pueblo argentino lamenta que el
heredero real arribe a suelo patrio con el uniforme del conquistador
y no con la sabiduría del estadista que trabaja al servicio de la
paz y el diálogo entre las Naciones".
Hace apenas dos semanas, las declaraciones del primer ministro de
Reino Unido, David Cameron, quien calificó a Argentina de
"colonialista" por el reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas,
atizaron el diferendo entre las dos naciones por la posesión de ese
territorio.
Cameron, en la sesión de preguntas en la Cámara de los Comunes,
dijo que los reclamos argentinos por la soberanía de las Malvinas
intentan afectar la nacionalidad de los habitantes del archipiélago,
quienes según él "quieren seguir siendo británicos".
Tales pronunciamientos encontraron el rechazo de organizaciones
civiles, autoridades del país y de la presidenta, Cristina
Fernández, quien reiteró la necesidad de resolver esta diferencia a
través del diálogo, informó