La colaboración cubana ha sido causa fundamental en los
destacados resultados de deportistas guatemaltecos durante los
últimos años.
Dicha valoración la ofreció a Prensa Latina quien dirigiera a ese
grupo de cooperantes durante cuatro años y medio, José Antonio
Miranda, poco antes de retornar este jueves a la isla con la
satisfacción, dijo, del deber cumplido.
Esa trayectoria, individual y colectiva, ha sido ampliamente
reconocida tanto por la administración del presidente Alvaro Colom
como por la misión estatal de La Habana en Guatemala.
Prueba de que el rendimiento eficiente de un deportista depende
en gran medida de sus cualidades y actitud, pero sin la conducción
de un buen entrenador todo puede ser en balde, fueron los Juegos
Panamericanos de Guadalajara-2011.
Miranda recordó cómo de las siete medallas de oro ganadas por
chapines en esa cita continental, dos las respaldó la labor de
colaboradores cubanos.
En las justas en México la delegación de este país tuvo una
actuación histórica, al alcanzar tantos títulos como en todas las
ediciones anteriores sumadas.
Ya en 2010 quedó demostrado el quehacer sobresaliente de los
preparadores de la isla, cuando los concursantes por Guatemala en
los Juegos Centroamericanos y del Caribe de Mayagüez-2010
implantaron récord para esta nación en ganancia de preseas.
De los 70 galardones (14-20-36) logrados en tierras
puertorriqueñas, el 42,8 por ciento correspondió a competidores en
deportes donde la presencia cubana ha sido fundamental.
Más aún, el año pasado hubo dos desempeños inéditos para el
deporte chapín de la mano de entrenadores cubanos.
Uno de ellos cuando la tiradora Geraldine Solórzano ganó la
primera medalla de corte olímpico para este país, al ser tercera en
los Juegos de la Juventud en Singapur.
El otro, la clasificación única históricamente de un guatemalteco
también en tiro a unos Juegos Olímpicos absolutos, los de
Londres-2012, y de todos los incluidos ahora siete son pupilos de
los isleños.
No poco tuvo que ver en estos logros la acertada conducción de
esa misión por Miranda, cuyo trabajo fue calificado de responsable,
constante y de muy buenos dividendos por el embajador de La Habana
en esta nación centroamericana, Roberto Blanco.
Para Miranda, esos elogios los merecen los cooperantes por su
labor perseverante, de elevada calidad, acorde a los postulados del
resto de la colaboración que presta Cuba a Guatemala, integrada en
las esferas de la medicina y la alfabetización.