Manifestantes opositores llamaron hoy a retomar las protestas
callejeras para exigir la renuncia del presidente de Yemen, Alí
Abdulah Saleh, y culparon a las fuerzas gubernamentales de provocar
tres muertes en enfrentamientos con soldados desertores, informó
Prensa Latina.
Fuentes del llamado movimiento revolucionario juvenil señalaron
que los acampados en la bautizada como Plaza del Cambio de Sanaa se
preparan para otra jornada de demostraciones, pese a la represión de
la Guardia Republicana y otros cuerpos armados.
Médicos de un hospital improvisado en esa plaza, situada en una
intersección de calles próximas a la Universidad de Sanaa,
confirmaron que al menos tres activistas murieron y otros seis
resultaron heridos por disparos de militares leales a Saleh.
La balacera se desató a primeras horas y al anochecer del domingo
en la zona sur del campamento, y los protestantes la atribuyeron a
francotiradores, apuntó el médico Mohammed Al-Qubati, jefe del
hospital improvisado en esa zona capitalina.
Lanzacohetes, granadas autopropulsadas, morteros y armas
automáticas fueron usadas por los soldados regulares para atacar el
sábado y el domingo los distritos de Al-Hasaba, Soufan y Al-Nahda,
del norte de la capital, donde están basados los opositores armados.
Datos de la oposición y del gobierno coincidieron, por separado,
en que por lo menos 20 personas, incluidos cuatro civiles y cinco
soldados, fallecieron y 14 sufrieron lesiones por combates entre el
Ejército y militares desertores y miembros de tribu armados. Los
yemenitas que se manifiestan en las calles desde el 27 de enero
cuentan con el apoyo de militares de la división que comanda el
general Alí Mohsen Al-Ahmar, quien se distanció del presidente en
marzo, y de miembros de la tribu Hashed, liderada por el jeque Sadeq
Al-Ahmar.
Se estima que de los 14 soldados heridos, cinco están alineados
con el general Al-Ahmar, cuya milicia acusó a las fuerzas
progubernamentales de la muerte de una adolescente cuando un
proyectil impactó en su casa y lesionó a su madre.
Las protestas se intensificaron después de que el viernes el
Consejo de Seguridad de la ONU adoptó una resolución instando a
Saleh a dejar el poder en base a una iniciativa del Consejo de
Cooperación del Golfo (CCG) Pérsico, avalada por Estados Unidos y la
Unión Europea.
El jefe de Estado ha rechazado en cuatro ocasiones acatar ese
plan, aunque asegura estar dispuesto a renunciar a cambio de
inmunidad y de otras garantías exigidas a Washington, Brusela y al
CCG, mientras la Liga Árabe saludó el domingo la resolución de la
ONU.