Enrique Montesinos, enviado
especial
arielbcoya@granma.cip.cu
GUADALAJARA.—Fue como si la lluvia se hiciera cómplice del
momento solemne que para los cubanos significa el izamiento de su
Bandera Nacional.
Después de resultar implacable hasta minutos antes de una
ceremonia prefijada bajo una carpa colindante en aras de proteger la
salud de todos, desapareció como por encanto para permitir copar la
Plaza de las Banderas y hacer más íntimo el patriótico acto.
Es
verdad que no hubo sol radiante como merecía la ocasión, mas para
compensar presenciamos los rostros dignamente iluminados de nuestros
atletas y demás integrantes de la delegación cuando los cadetes del
Colegio del Aire realizaban el ceremonioso ritual de izaje, a la vez
que retumbaban en el lugar y vibraban en los corazones las notas del
Himno Nacional.
El acto, que otras delegaciones afrontaron con la inclemencia del
tiempo, o sencillamente lo hicieron de manera formal, estuvo
encabezado por José Ramón Fernández, presidente del Comité Olímpico
Cubano; Christian Jiménez, titular del INDER y jefe de la Misión
Cubana, junto a Reynaldo González, miembro del COI y secretario
ejecutivo de la ODEPA, y Nick van der Kaaij, alcalde de la Villa
Panamericana.
En su mensaje de bienvenida, el alcalde destacó que a partir de
ese momento se oficializaba la participación cubana en los XVI
Juegos Panamericanos Guadalajara 2011 y le deseó el mayor éxito.
Posteriormente le hizo entrega de un obsequio al jefe de Misión de
la Mayor de las Antillas, quien, en nombre del movimiento deportivo
cubano y la delegación, agradeció al Comité Organizador y al
dirigente de la Villa por la hermosa bienvenida, destacó la
contribución con los mejores atletas al éxito de los Juegos y
reiteró que bajo el principio del juego limpio todos darán lo mejor
de sí para poner bien en alto el nombre de Cuba y de nuestro pueblo.