Instituciones científicas del país desarrollan desde hace varios
años diferentes estudios dirigidos a determinar el probable uso
medicinal de sustancias presentes en diversos organismos marinos de
nuestra plataforma insular.
Según aparece en el IV Informe Nacional al Convenio sobre la
Diversidad Biológica, hasta el presente fueron identificadas
numerosas especies portadoras de compuestos con propiedades
analgésicas, antinflamatorias, antibióticas, neurofarmacológicas y
antioxidantes, sobre todo en esponjas, algas y celenterados.
De aproximadamente 400 cepas evaluadas, muchas tienen, además,
efecto hemolítico, mientras otras producen antimicrobianos que
actúan contra patógenos humanos, de peces, y hongos fitopatógenos.
Más allá de estas promisorias investigaciones, a partir de
bacterias marinas se obtuvo por especialistas del Instituto de
Oceanología un producto degradador del petróleo denominado BIOIL-FC,
de gran utilidad para eliminar la contaminación por hidrocarburos.
Las anémonas y los moluscos también son estudiados como
potenciales fuentes de biomoléculas de naturaleza proteica, de sumo
valor en el campo de la Biomedicina y la Biotecnología.