SAN SALVADOR, 17 agosto.— Centenares de personas exigieron hoy a
la Corte Suprema de Justicia (CSJ) resolver el caso de exmilitares
salvadoreños requeridos por España para responder por la muerte en
1989 de seis sacerdotes y dos empleadas.
La protesta pacífica, convocada por organizaciones de derechos
humanos, criticó la actuación de los magistrados respecto a los
nueve exoficiales, refugiados desde hace más de una semana en un
cuartel militar.
La CSJ argumentó que no puede resolver el caso porque la policía
no ha cumplido la orden de captura de los acusados y no se conoce un
escrito oficial para analizar el caso y la posible extradición a
España.
La Policía Nacional Civil (PNC) alega que no ha podido detener a
los nueve exoficiales porque se refugiaron en un cuartel cuando se
aprestaba a cumplir el pedido de la Policía Internacional (Interpol).
El subdirector de la Fundación de Estudios para la Aplicación del
Derecho (Fespad), Abrahán Abrego, pidió a la CSJ tramitar la
petición de la Audiencia española.
Dijo que se ha retrasado mucho la decisión y no considera válido
el argumento de que hay una Ley de Amnistía, ya que la Sala de lo
Constitucional de la CSJ determinó en 2000 que esa legislación tenía
excepciones.
Otros activistas de derechos humanos agrupados en la Concertación
Nacional por la Democracia, la Justicia y la Dignidad exigieron
castigo a los culpables del crimen y reiteraron su consigna:Más
justicia, menos impunidad .
El caso de los exmilitares recordó a la sociedad que aún no
cerraron las heridas abiertas por la guerra interna que sufrió este
país de 1980 a 1992 y confirmó que no ha sido completa la
reconciliación a pesar de los Acuerdos de Paz.
En ese marco, una organización de derechos humanos informó desde
San Francisco que Inocente Orlando Montano, uno de los 20
exmilitares salvadoreños acusados por el asesinato de los seis
jesuitas y dos empleadas, reside en el suburbio de Everett, Boston,
Estados Unidos.
El Centro de Justicia y Responsabilidad recordó que una comisión
de la ONU confirmó en 1993 que Montano participó en una reunión
donde se planeó el asesinato.
El presidente de la opositora Alianza Republicana Nacionalista
(ARENA), Alfredo Cristiani, objetó el sábado último la orden de
captura internacional contra exmilitares salvadoreños implicados en
esos crímenes.
Cristiani, quien era gobernante de El Salvador (1989-1994) en el
momento en que ocurrió la masacre (16 de noviembre de 1989),
consideró que la solicitud de la Audiencia Nacional de España atenta
contra la soberanía.
También advirtió que si los militares fueran extraditados y
juzgados en España eso provocaría posibles temas de confrontaciones
y se podría abrir otros casos similares.
En tanto, el arzobispo capitalino, monseñor José Luis Escobar
Alas, recordó el domingo último que la Iglesia católica se pronuncia
a favor de la necesidad del esclarecimiento de todos los crímenes.
Pero calificó al proceso contra los militares de una "situación
especial, en que la ley de amnistía decretada en 1993 tras la firma
de los Acuerdos de Paz talvez sea la mejor forma de lograr la
reconciliación del país .
"Quisiéramos que prevaleciera la verdad y la justicia pero por
encima de todo la paz, y habría que ser prudente, dijo.
El viernes último un grupo de areneros marcharon hacia la
embajada española para reclamar al país europeo respeto por la
soberanía salvadoreña.
El Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) de
El Salvador se pronunció porque el caso sea resuelto en las
instancias judiciales que lo ventilan con apego estricto al derecho.
También manifestó confianza en que funcione la institucionalidad
del país y rechazó enérgicamente el uso que individuos o grupos
minoritarios pretendan hacer con este caso para amenazar la
estabilidad política nacional.