Así por ejemplo este lunes 23 de mayo hubo más de diez tormentas
locales severas (TLS) con presencia de granizos en los municipios
habaneros de Boyeros, La Lisa, y Arroyo Naranjo, la mayoría de ellas
notificadas al Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología
por aficionados a esa disciplina científica.
Vale mencionar los casos de la finca El Diamante, en Boyeros,
donde los pedriscos tuvieron un diámetro aproximado de una moneda de
tres pesos, mientras en Arroyo Arenas, la Lisa, oscilaron entre el
tamaño de un limón y una naranja pequeña.
Una rápida mirada a la cronología de este atractivo fenómeno
atmosférico que con cierta frecuencia aparece asociado a las TLS
muestra la existencia de casos notables dignos de mencionar.
El 10 de mayo de 1999 los residentes en la localidad de El Sigual,
provincia de Las Tunas, sufrieron los efectos de una fuerte
tempestad que provocó la caída de granizos durante aproximadamente
una hora. Estos rondaron los tres centímetros y ocasionaron pérdidas
en los cultivos y frutales, así como en el ganado.
También hay registros de notables granizadas el 17 de agosto de
1982 en una localidad cercana a Ciego de Ávila, en mayo de 1963 en
Las Tunas, en puntos de la región occidental en marzo de 1983 y
1987, y el 21 de agosto del 2003, al centro e interior de la
entonces provincia de La Habana.
Sin embargo, el evento más notorio parece haber sucedido el 11 de
mayo de 1913, al oeste del poblado de Placetas, en el centro del
país.
Alrededor de las tres de la tarde de ese día, los residentes en
los caseríos de Falcon, Oliver y Caicaje, en la zona conocida por
Los Jagüeyes, fueron sorprendidos por una violenta tormenta
eléctrica.
Momentos después de la aparición de un·torrencial aguacero se
produjo una impresionante granizada, que en pocos minutos formó una
capa de media vara de altura sobre un terreno llano·de unas cinco
caballerías, según reflejan medios de prensa de la época.
La mayoría de las aves de corral y otra en pleno vuelo perecieron
al ser golpeadas por el granizo, que de acuerdo con los estimados·
superaron los cinco centímetros.
Testimonios de los·residentes en el lugar·afirman que en un
momento dado el arroyo los Jagüeyes llegó a cubrirse de hielo de
forma tal que podía cruzarse de una orilla a la otra, sin mojarse.
La combinación de la fuerza de los vientos, la lluvia y el
granizo, averió muchos bohíos y casitas, derribó 18 casas de tabaco,
y se perdieron la casi totalidad de las cosechas.
Investigaciones hechas posteriormente ratificaron la ocurrencia
de un desastre local en aquellas tierras. Quizás pueda haber algo de
fábula en lo que ha llegado hasta nosotros de aquel suceso, pero sin
duda, la insólita granizada del 13 de mayo de 1913 figura entre las
más notables registradas en Cuba.