¿Insólita granizada?

Orfilio Peláez

Los frecuentes reportes de caída de granizos durante los últimos días en diferentes zonas del archipiélago cubano ha llamado la atención de varios lectores, sobre todo por el tamaño que alcanzaron en algunos lugares y el área territorial abarcada.

foto: alberto borrego ávilaEn ocasiones las tormentas locales severas vienen asociadas con la caída de granizo.

Así por ejemplo este lunes 23 de mayo hubo más de diez tormentas locales severas (TLS) con presencia de granizos en los municipios habaneros de Boyeros, La Lisa, y Arroyo Naranjo, la mayoría de ellas notificadas al Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología por aficionados a esa disciplina científica.

Vale mencionar los casos de la finca El Diamante, en Boyeros, donde los pedriscos tuvieron un diámetro aproximado de una moneda de tres pesos, mientras en Arroyo Arenas, la Lisa, oscilaron entre el tamaño de un limón y una naranja pequeña.

Una rápida mirada a la cronología de este atractivo fenómeno atmosférico que con cierta frecuencia aparece asociado a las TLS muestra la existencia de casos notables dignos de mencionar.

El 10 de mayo de 1999 los residentes en la localidad de El Sigual, provincia de Las Tunas, sufrieron los efectos de una fuerte tempestad que provocó la caída de granizos durante aproximadamente una hora. Estos rondaron los tres centímetros y ocasionaron pérdidas en los cultivos y frutales, así como en el ganado.

También hay registros de notables granizadas el 17 de agosto de 1982 en una localidad cercana a Ciego de Ávila, en mayo de 1963 en Las Tunas, en puntos de la región occidental en marzo de 1983 y 1987, y el 21 de agosto del 2003, al centro e interior de la entonces provincia de La Habana.

Sin embargo, el evento más notorio parece haber sucedido el 11 de mayo de 1913, al oeste del poblado de Placetas, en el centro del país.

Alrededor de las tres de la tarde de ese día, los residentes en los caseríos de Falcon, Oliver y Caicaje, en la zona conocida por Los Jagüeyes, fueron sorprendidos por una violenta tormenta eléctrica.

Momentos después de la aparición de un·torrencial aguacero se produjo una impresionante granizada, que en pocos minutos formó una capa de media vara de altura sobre un terreno llano·de unas cinco caballerías, según reflejan medios de prensa de la época.

La mayoría de las aves de corral y otra en pleno vuelo perecieron al ser golpeadas por el granizo, que de acuerdo con los estimados· superaron los cinco centímetros.

Testimonios de los·residentes en el lugar·afirman que en un momento dado el arroyo los Jagüeyes llegó a cubrirse de hielo de forma tal que podía cruzarse de una orilla a la otra, sin mojarse.

La combinación de la fuerza de los vientos, la lluvia y el granizo, averió muchos bohíos y casitas, derribó 18 casas de tabaco, y se perdieron la casi totalidad de las cosechas.

Investigaciones hechas posteriormente ratificaron la ocurrencia de un desastre local en aquellas tierras. Quizás pueda haber algo de fábula en lo que ha llegado hasta nosotros de aquel suceso, pero sin duda, la insólita granizada del 13 de mayo de 1913 figura entre las más notables registradas en Cuba.

 

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