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En sus marcas, listos... ¿dónde están los
materiales? (Segunda parte)
Tras la puesta en marcha de la venta liberada
de materiales de la construcción, Granma continúa indagando en
algunas deficiencias que han impedido una mejor aplicación de esta
experiencia
YAIMA PUIG MENESES
Más allá de la complejidad que entraña para el Ministerio de
Comercio Interior (MINCIN), la novedosa práctica de comercializar de
forma liberada los materiales de la construcción, las
irregularidades que han caracterizado esta experiencia en lo que ha
transcurrido de año, demuestran cuánta integralidad ha faltado en la
implementación de la medida.
¿Por qué existen entonces producciones almacenadas en las
unidades mayoristas a la espera de un precio para su oferta a la
población? ¿Era necesario esperar el comienzo de la venta para
elaborar la base normativa que permitiera formar las fichas de costo
de estos productos?
El
país urge de consolidar en el menor tiempo posible la
comercialización de estos materiales.
"El mecanismo de formación de precios siempre es un poco
engorroso. Transita por la confección de fichas de costo y, con
ello, el análisis de toda la información que sobre determinado
producto nos ofrece el proveedor. Estos datos se analizan por una
comisión formada en el Ministerio para aprobar el precio minorista,
tanto de estos materiales de la construcción como de todos los que
se expenden en la red del MINCIN", explica Bárbara Acosta,
viceministra del sector.
"Es cierto que muchos de estos materiales ya tenían un precio en
su ficha de costo, pero estaban concebidos para la venta mayorista,
y confeccionados a partir de toneladas, no de metros cúbicos o
unidades. Eso parece muy tonto, pero no lo es pues a la población no
se le vende en toneladas. Igualmente sucede que el precio de las
materias primas en el mercado externo varía, lo cual nos obliga a
cambiar a veces ciertos precios aunque ya estuvieran aprobados",
dice.
Ningún
producto debe exhibirse en un punto de venta si aún no tiene un
precio de venta.
Y agrega: "A ello debemos añadir, que con la oferta liberada de
estas producciones, el Ministerio de Comercio Interior se enfrenta a
un mercado diferente que complejiza mucho más las acciones. Por
ejemplo, los 386 renglones que debemos poner a la venta, no son 386
productos diferentes, sino que entre ellos se incluyen variedades de
codo, de ladrillo, de mosaico, de bloque... y cada uno tiene un
precio de acuerdo con sus características".
La formación de precios es una tarea que exige responsabilidad,
pero también conocimiento, tanto del Ministerio de Comercio Interior
como del resto de los organismos que intervienen en ella. Cada
artículo que no se venda, es un pedacito menos que tiene una
vivienda.
UNA CARRERA DE OBSTÁCULOS
A la cadena de formación de precios se suma además, la ocurrencia
de otras infracciones en los propios establecimientos y que también
atentan contra el éxito del programa. Sucede por ejemplo, que
algunos administradores han tomado por su cuenta decisiones que no
les corresponden y completamente en desacuerdo con lo legalmente
establecido para esta actividad.
En la provincia de Artemisa, por ejemplo, el administrador del
punto de venta de la cabecera provincial había decidido,
arbitrariamente, ofertar como un conjunto el tanque y la taza de
baño, cuando lo establecido es vender por separado cada uno de
ellos.
¿Por qué esa decisión?
"Si no lo hago así, entonces el tanque se me convierte en un
producto ocioso pues tiene muy poca salida", argumenta.
Aun cuando este directivo pudiera tener razones para tomar esta
medida, es una decisión que sobre todo, va en detrimento de la
oferta coherente a la población. ¿Por qué comprar un tanque si en
una vivienda a lo mejor solo necesitan la taza?
También el administrador del punto de Mayabeque tiene poca
demanda de tanques de baño, pero no ha decidido venderlos de
conjunto. "Ahora cuando me traigan este producto ya puedo decir que
no dejen tanto, me lo ha demostrado la demanda", explica.
Igualmente sucede que en algunos establecimientos los
administradores han decidido vender materiales defectuosos con el
consentimiento de la población. "Lo establecido es que si está
defectuoso, se guarde y se cambie. Vender la mitad de un bloque al
mismo precio que el completo deja demasiado margen a la ilegalidad",
asegura la viceministra Bárbara Acosta.
Tal vez alguien desee comprar solo medio bloque porque con
mitades resuelve. Quizás este procedimiento pudiera preverse en
algún tipo de resolución o documento legal sin que eso implique la
venta de materiales defectuosos o inservibles. Al igual que con los
bloques, pudiera suceder con cualquier otro producto ¿acaso no sería
mejor que lo recaudado por este concepto fuera a parar también al
Estado que a un "saco roto"?
No podemos olvidar que de la integralidad y previsión con que sea
implementado este proyecto también dependerá su éxito.
El país urge de consolidar en el menor tiempo posible la
comercialización de estos materiales y hacerlos llegar directamente
a la población sin subsidios, pero también sin desatinos. Para
estabilizar las ofertas es necesario en primer lugar, organizarlas;
y por qué no, también incrementar los surtidos, en lo cual tienen
una enorme responsabilidad los organismos productores.
(Continuará) |