VARNA, Bulgaria.— ¿A cuántos voleibolistas Orlando Samuels les ha
confiado los secretos de este deporte en sus 35 años como director
técnico de equipos nacionales?
El
veterano no arriesga una cifra, solo habla de muchos en las
especialidades de playa y sala, en Cuba y más allá. Su prestigio
salta a la vista al comprobar cuántos colegas de profesión lo
abordan para intercambiar experiencias.
¿Disfruta o sufre el voli?
Las dos sensaciones casi coinciden en pocos segundos. Te alegra
una buena jugada y sientes angustia si un muchacho falla una bola
fácil. Sin embargo, el balance final resulta positivo, porque en mi
carrera, junto al resto de los entrenadores, he contribuido al
desarrollo deportivo y cultural de varias generaciones de alumnos.
¿Hasta dónde llega su paciencia para enseñar?
Entrenar a la selección nacional con los seis nuevos que tenemos
ahora, cuatro de la categoría cadetes, obliga a repetir una y otra
vez los conceptos y la manera de ejecutar los ejercicios. Al
traerlos, por la necesidad de suplir algunas ausencias, se produjo
un cambio no planificado, que violenta etapas en su formación, de
ahí que no interioricen de inmediato las enseñanzas. Debemos ser
reiterativos, cuidarlos sicológicamente, teniendo en cuenta el nivel
cultural y el pensamiento de cada cual.
Algunos se cohíben al saberse con tan poca edad frente a rivales
de la elite internacional¼
Es lógico que así suceda. Ahora no tienen el debido control del
balón y las acciones, están en el momento de crear la base física
fundamental para mejorar la técnica. Perfilar eso lleva tiempo,
llegaron acá bajos de peso y carentes de fuerza y resistencia
general, por lo que hemos de encaminarlos hacia su desarrollo
táctico.
Con jugadores en esas condiciones de aprendizaje, ¿a qué aspiran
en la Liga Mundial?
Difícil de predecir. Como no acumulan experiencia, solo han
efectuado dos partidos oficiales ante el público aquí, algunos una
vez dentro de la competencia tienden a bajar su rendimiento, y
otros, en dependencia de su capacidad volitiva, salen a la cancha
desinhibidos. Desean batallar, y trataremos de caminar hasta la
finalísima.
No siempre entrenan el ataque, bloqueo, recibo, servicio y
levantan pesas. ¿Qué buscan con los juegos de voleo?
Así les propiciamos esparcimiento a los muchachos, para
relajarlos, pues el deporte también es disfrute, sin descuidar la
técnica. Ayer, después de esa competencia fraternal, trabajamos en
el recibo, que sí forma parte de un ejercicio específico.
Las familias, ¿ayudan lo suficiente en el crecimiento de sus
hijos como mejores personas y atletas?
Quisiéramos contar con un mayor apoyo, sobre todo de los padres.
Algunos de estos jóvenes provienen de hogares disfuncionales y eso
repercute en la asimilación de las enseñanzas; cuando existe una
buena relación entre el colectivo de dirección del plantel y los
familiares, los atletas incrementan su aprovechamiento.
¿Será bueno o malo debutar ante Sudcorea el sábado?
Es bueno. Aunque poseo poca información sobre los elencos
asiáticos, a los sudcoreanos siempre los hemos vencido. En esta
oportunidad será más complicado trazar una estrategia en pos del
triunfo, sin embargo, el equipo quiere ganar, y eso lo estimularía
para seguir adelante.