Día de agua en El Fanguito

MAIRELYS CUEVAS GÓMEZ

foto: Ricardo López HeviaSilvio Rodríguez llegó a El Fanguito en un día de agua. Este domingo, que anocheció mojado, recibió una vez más al cantautor en el empeño por llevar su arte a las barriadas populares de La Habana. Con cada acorde pulsado, salían de sus casas más y más vecinos, hasta formar una multitud que tarareó todas las canciones, como signo irrefutable del arraigo del trovador en los cubanos.

En la introducción al concierto, Silvio destacó el deseo de muchos artistas para participar en esta iniciativa nacida el pasado año y que cuenta ya con más de una docena de presentaciones. Explicó que tal interés se debe a que "sienten que en estos momentos es muy necesario que artistas y pueblo estén unidos".

El primero en ofrecer su música fue el trovador dominicano José Antonio Rodríguez, quien aseguró que no existe otro proyecto como este en el mundo y que solo puede surgir de un alma como la de Silvio.

Luego le tocó el turno a Omara Portuondo. Con su voz melodiosa y su carisma regaló al público presente temas antológicos de la cancionística cubana como 20 años de María Teresa Vera y Lágrimas Negras de Miguel Matamoros.

Sin dilatar más su aparición, pues la lluvia se hacía más fuerte por minuto, Silvio regresó al escenario acompañado, como ya es habitual, por la flautista Niurka González, el percusionista Oliver Valdés y el trío Trovarroco.

Entregó a los presentes, durante dos horas de concierto, una selección de sus más reconocidas composiciones, entre las que no podían faltar Canción del elegido, Óleo de mujer con sombrero, Te doy una canción y Ojalá. El momento cumbre de la velada llegó cuando Omara se unió al trovador para cantar a dúo La era está pariendo un corazón.

Los habitantes de El Fanguito disfrutaron de una noche diferente a las que se suceden a diario en sus calles. Un hombre como ellos, cubano hasta la médula, se les acercó para entregarles su don más preciado y ellos correspondieron con aplausos que intimidaron a la naturaleza, pues el domingo dejó de ser un día de agua para convertirse en la noche reluciente que vio al cantautor despedirse de ellos con la satisfacción que brinda haber sido útil.

 

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