EL CAIRO. — Egipto redobló este lunes la vigilancia policial y
militar en torno a las iglesias cristianas, básicamente en esta
capital, después de que enfrentamientos interreligiosos el fin de
semana en un barrio popular causaron 12 muertos.
Imbaba, un barrio del noroeste de El Cairo habitado por
trabajadores y vendedores callejeros, continúa literalmente sitiado
por fuerzas de seguridad y blindados del Ejército debido a la
tensión entre musulmanes y cristianos allí, origen de los choques
letales del sábado.
El Gobierno y la Junta Militar que controlan el país de forma
interina prometieron usar "puño de hierro" para frenar la violencia
sectaria que también provocó 232 heridos y el incendio de dos
templos coptos a manos de islamistas encabezados por extremistas
salafistas.
Aunque las autoridades capturaron a 190 personas señaladas como
responsables de las agresiones a las iglesias coptas y anunciaron
que serán juzgadas por un tribunal militar, miles de cristianos
egipcios pernoctaron en las calles para exigir más protección.
El Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), que asumió el
poder tras la renuncia de Hosni Mubarak en febrero, indicó que la
transferencia de esas personas a la Corte Suprema Militar busca
"disuadir a los que piensen jugar con el potencial de esta nación".
Con cruces hechas de madera, tubos, barras de plástico o metal,
los devotos de Cristo se concentraron frente al edificio de la
televisión pública de Egipto y reclamaron seguridad y compromisos
del Gobierno, desafiando incluso el toque de queda vigente.
El Ministerio de Salud confirmó las cifras de víctimas y dejó
abierta la posibilidad de más decesos en las próximas horas debido a
la gravedad de algunos heridos por disparos de bala, arma blanca,
contusiones, quemaduras y afecciones por inhalación de humo.
Testigos relataron que una manifestación de 500 salafistas se
concentró el sábado en la iglesia de San Menas para exigir a los
cristianos la liberación de una mujer supuestamente retenida tras
haberse convertido al Islam para casarse con un joven de ese credo.
Luego de agresiones verbales y de la negativa de los parroquianos
a dejarles entrar, los salafistas -una secta fundamentalista del
Islam- atacaron el recinto y lo incendiaron, pero ayer otro templo
fue dañado.
Residentes en la céntrica calle capitalina Ramsés dijeron a
Prensa Latina que el domingo hubo enfrentamientos, aunque la policía
intervino y se desconocen cifras de víctimas, mientras coptos
marcharon también cerca de la embajada estadounidense para pedir
"ayuda internacional".
La violencia sectaria registró un repunte, aunque esporádico, en
Egipto, después que al amanecer del 1 de enero un atentado frente a
una iglesia de Alejandría causó al menos 25 muertos y decenas de
heridos.
A comienzos de marzo siete coptos y seis musulmanes murieron y
más de 100 personas sufrieron lesiones por choques en el barrio
Moqattam, cuando residentes cristianos bloquearon una carretera en
protesta por la quema de una iglesia en la provincia de Helwan, al
sur de El Cairo.
Los cristianos coptos constituyen alrededor del 10 por ciento de
la población de Egipto, estimada en más de 80 millones y
mayoritariamente de fe musulmana sunnita.