La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconsejó crear sistemas
de vigilancia sanitaria en Japón, debido a la radiactividad desatada
en algunas zonas del país tras el accidente nuclear en la central de
Fukushima.
Se deben instaurar las bases para estudios futuros que midan las
consecuencias para la salud humana de este suceso, indicaron
especialistas del organismo internacional, reporta Prensa Latina.
María Neira, directora del Departamento de Salud Pública y Medio
Ambiente de la OMS, señaló que quizás es demasiado pronto para poner
en marcha estrategias de observación, aunque ya las autoridades
japonesas vigilan las funciones tiroideas de más de 900 niños.
La experta aseguró que no hacen falta nuevas medidas de salud
pública. Esta es una situación que evoluciona y se realizarán
evaluaciones cada poco tiempo, aseveró.
El accidente de Fukushima fue ubicado al mismo nivel de gravedad
que el de Chernóbil, Ucrania, al declararse el máximo nivel de
alerta nuclear de la Escala Internacional de Eventos Nucleares y
Radiológicos (INES).
El Servicio de Seguridad Nuclear japonés precisó que había
situado el accidente en nivel siete "provisoriamente", en "base a
medidas de yodo y cesio registradas en el medio ambiente", pero que
la decisión definitiva estará a cargo de un comité de expertos
internacionales.
Aun cuando no se han reportado muertos por radiaciones, la medida
fue tomada ante el riesgo que para la salud humana representa la
continua exposición a esas sustancias.
Es por ello que también se ordenó la evacuación de los habitantes
de la zona, más allá de los 20 kilómetros indicados en un inicio,
cuando el terremoto y tsunami ocurridos el 11 de marzo pasado
desencadenó la catástrofe.