El antiterrorista cubano
Gerardo Hernández, preso en Estados Unidos hace más
de 12 años, elogió las cualidades humanas del abogado defensor
Leonard Weinglass, cuya muerte lamentan hoy muchos de sus amigos.
Siempre que nos encontrábamos me ocurría lo mismo: en algún
momento de la conversación, escuchándolo, mi mente se apartaba de
sus palabras para enfocarse en la persona, en el gran hombre, en el
tremendo abogado, en la leyenda que tenía enfrente, manifestó el
luchador.
Gerardo,
Antonio Guerrero,
Fernando González,
Ramón Labañino y
René González fueron detenidos el 12 de septiembre de
1998 cuando monitoreaban las acciones de grupos anticubanos
radicados en Florida, en el sur estadounidense.
No importa cuanto haya leído o escuchado sobre Weinglass
(fallecido la víspera en Nueva York), sé que por su humildad y
modestia, me queda mucho por descubrir sobre esa vida consagrada a
lo más noble de su profesión, escribió Gerardo.
Él siempre insistió, agregó, en que nuestro caso, como otros a
los que se entregó, es esencialmente político, y nos alertó de que
la lucha sería larga y ardua, pues sus experiencias con "el sistema"
así se lo indicaban.
Comentó que a Weinglass siempre lo vieron como un compañero en la
batalla por la justicia y se va en un momento muy importante, pero
nos deja trazado el camino.
En más de una oportunidad, recordó Gerardo, me expresó su
admiración y respeto por otros abogados de nuestro equipo legal, y
pienso que se marchó confiado en que el trabajo quedaría en buenas
manos.
Como otras personas que durante años nos acompañaron en la lucha
para hacer prevalecer la verdad y la razón, no podrá ver el día en
el que triunfe la justicia. Pero ese día llegará, y a él, como a los
demás, habremos de rendirle merecido tributo en nuestra patria,
recalca el texto divulgado aquí.